En Vivo

El Gobierno admite que la oposición se impuso en la disputa por la reforma de la Ley de Tierras

En la Casa Rosada reconocen que no lograron sostener políticamente el capítulo sobre la compra de tierras por parte de extranjeros y atribuyen el revés a una estrategia opositora que logró instalar el tema en la agenda pública. Aunque retiraron ese apartado para garantizar la sesión del Senado, aseguran que no cambia la estrategia legislativa del oficialismo.

05 de agosto de 2026


El Gobierno nacional reconoció este miércoles que sufrió un revés político en la discusión por la reforma de la denominada Ley de Tierras. En la Casa Rosada admiten que la oposición logró imponerse en el debate público y parlamentario, al punto de obligar al oficialismo a retirar del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada el capítulo que modificaba el régimen de compra de tierras por parte de extranjeros para garantizar la sesión prevista en el Senado.

Puertas adentro del Ejecutivo sostienen que el principal problema no fue el contenido de la iniciativa, sino el escenario político que se generó alrededor de la propuesta y que terminó dificultando la búsqueda de los votos necesarios para su aprobación.

El Gobierno reconoce que perdió la batalla política

Fuentes del oficialismo admitieron que el capítulo referido a la compra de tierras por parte de extranjeros terminó monopolizando la discusión pública y desplazó el resto de las reformas incluidas en el proyecto.

En ese contexto, reconocen que la oposición consiguió instalar una narrativa adversa a la iniciativa y convertirla en uno de los temas de mayor sensibilidad política de las últimas semanas.

Dentro del Gobierno incluso señalan que el contexto generado tras el Mundial de fútbol fortaleció discursos de tono nacionalista que hicieron aún más complejo defender públicamente la propuesta.

“Esa batalla narrativa la perdimos”, reconocieron fuentes del oficialismo al evaluar el impacto que tuvo el debate en la opinión pública.

La falta de votos aceleró la decisión

La definición se terminó de consolidar este miércoles, cuando las negociaciones parlamentarias evidenciaron que el oficialismo no alcanzaba los apoyos necesarios para sostener el capítulo cuestionado.

Según evaluaban en la Casa Rosada, varios gobernadores aliados no estaban dispuestos a asumir el costo político de respaldar una iniciativa que había quedado en el centro de la discusión pública, especialmente cuando todavía no existen acuerdos electorales consolidados con La Libertad Avanza.

Frente a ese escenario, el oficialismo resolvió retirar el apartado para preservar el tratamiento del resto del proyecto.

Sturzenegger, entre el respaldo y las tensiones

La reforma había sido impulsada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger.

Aunque en el Gobierno ratifican que las ideas del funcionario cuentan con el respaldo del presidente Javier Milei, algunos sectores del oficialismo reconocen que varias de sus iniciativas generan fuertes resistencias políticas y obligan a afrontar negociaciones complejas en el Congreso.

No obstante, en la Casa Rosada aseguran que el retiro del capítulo no representa un cuestionamiento interno al ministro, sino una respuesta a un contexto legislativo que consideran desfavorable.

La oposición, los gobernadores y el costo político

En el oficialismo sostienen que la oposición consiguió transformar la reforma sobre tierras en una bandera política y dificultó la posibilidad de reunir los votos necesarios.

Según esa lectura, los gobernadores evitaron involucrarse en una discusión que podía generar un alto costo político en sus provincias, por lo que el Ejecutivo optó por ceder en ese punto antes que poner en riesgo el tratamiento completo del proyecto.

El oficialismo busca que el revés no marque un cambio de tendencia

Pese al reconocimiento de la derrota en este debate, en el Gobierno consideran que se trata de un episodio puntual y descartan que anticipe un cambio estructural en la relación con sus aliados parlamentarios.

Sin embargo, admiten que una sucesión de derrotas legislativas podría obligar al oficialismo a revisar su estrategia para impulsar las próximas reformas en el Congreso.