La derrota de Colón por 2 a 0 frente a Godoy Cruz en Mendoza quedó totalmente eclipsada por el escándalo arbitral. Consumado el encuentro, marcado por la anulación de un tanto a Agustín Toledo por un fuera de juego inexistente, cinco tarjetas amarillas y la expulsión de Nicolás Thaller, la dirigencia santafesina decidió romper el silencio. José Alonso, presidente de la institución, apuntó directamente contra el desempeño de Fernando Echenique y aseguró que la labor de los jueces condicionó por completo el desarrollo del juego.
El máximo directivo rojinegro rechazó de plano cualquier intento de evaluar lo estrictamente futbolístico al remarcar que resulta imposible analizar un partido en medio de semejantes injusticias. Alonso sostuvo que la decisión arbitral modificó el rumbo del trámite, argumentando que la historia habría sido muy distinta si el tanto anulado se hubiera computado en el marcador. A su vez, descartó que se trate de un simple enojo por el resultado adverso y calificó la situación como un limitante directo para las aspiraciones del equipo.
Tras el pitazo final, el dirigente se dirigió al vestuario de los árbitros para expresar personalmente su malestar. En sus declaraciones, advirtió que lo ocurrido en la jornada mendocina no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de una tendencia que el club viene padeciendo a lo largo de todo el campeonato, incluso en encuentros donde Colón logró quedarse con los tres puntos.
Con notable molestia, Alonso catalogó como impúdico el trato recibido por el equipo y concluyó que enfrentarse a este tipo de arbitrajes vuelve la competencia muy compleja. Finalmente, desestimó cualquier análisis sobre el rendimiento de sus futbolistas debido al evidente condicionamiento externo y anticipó que acudirá a las instancias correspondientes para defender a la institución hasta las últimas consecuencias, sin importar el desgaste político que eso implique.