Dormir bien es uno de los pilares para mantener una buena calidad de vida. Sin embargo, los trastornos del sueño son cada vez más frecuentes. Según explicó el médico otorrinolaringólogo Sebastián López, conocido como el “doctor Ronquido”, entre el 60% y el 70% de la población puede atravesar algún trastorno del sueño a lo largo de su vida y alrededor del 40% de esos casos pueden convertirse en crónicos.
“El sueño es un pilar fundamental para tener una vida sana y longeva”, señaló López durante una entrevista con VEO Noticias, y remarcó que un descanso inadecuado puede repercutir no solamente en la salud física y mental, sino también en los ámbitos social y laboral.
Por qué cada vez dormimos peor
Para el especialista, el estilo de vida actual es uno de los factores que contribuyen a que las personas duerman menos y peor. Las exigencias cotidianas llevan, muchas veces, a quitarle horas al descanso nocturno para poder cumplir con todas las actividades del día.
Esa reducción del tiempo de sueño puede alterar el reloj biológico, las conductas y la eficiencia del descanso. A esto se suman otros factores como el aumento de peso, el sedentarismo y el tabaquismo, que pueden favorecer la aparición de ronquidos y apneas del sueño.
El estrés también tiene un papel importante y puede predisponer a sufrir insomnio o dificultades para mantener el sueño durante la noche.
El impacto de las pantallas antes de dormir
El uso del celular, la televisión y otros dispositivos electrónicos durante las horas previas al descanso también puede afectar la calidad del sueño.
López explicó que durante la hora previa a acostarse es importante comenzar a enviarle al cerebro señales que indiquen que es momento de disminuir la actividad y prepararse para dormir. En ese sentido, la luz azul de las pantallas puede interferir con la secreción de melatonina, una hormona relacionada con la regulación del sueño.
Pero el especialista advirtió que no se trata únicamente de la luz. También influye el contenido que se consume antes de acostarse. Noticias que generan preocupación, situaciones laborales, discusiones o contenidos estimulantes pueden aumentar el nivel de activación y dificultar el descanso.
Tres recomendaciones para mejorar el descanso
Ante la consulta sobre qué hacer para relajarse después de una jornada laboral extensa, López planteó tres pautas: cenar aproximadamente dos horas antes de ir a dormir, dejar las pantallas una o dos horas antes del descanso y evitar durante la última hora situaciones que puedan generar angustia, preocupación o mayor activación.
“Desconectar, desconectar: comer temprano, no pantallas, no consumir noticias”, resumió el especialista, quien aclaró que estas medidas pueden ayudar a generar buenos hábitos en aquellas personas que no presentan un trastorno específico del sueño.
Dormir mal puede aumentar el riesgo de enfermedades
El especialista también explicó que mantener un mal descanso a lo largo del tiempo puede aumentar el riesgo de desarrollar distintas enfermedades.
Entre las consecuencias mencionó una mayor predisposición a problemas cardiovasculares, hipertensión, infartos, accidentes cerebrovasculares, obesidad, diabetes tipo 2 y colesterol elevado. También señaló que pueden aparecer alteraciones cognitivas y enfermedades degenerativas a nivel cerebral.
López aclaró que se trata de un aumento del riesgo y no de una relación directa en la que dormir mal necesariamente provoque alguna de esas enfermedades. Además, sostuvo que quienes ya tienen enfermedades crónicas pueden tener mayores dificultades para regularlas o estabilizarlas cuando el descanso es deficiente.
Dormir menos de seis horas también afecta las decisiones
La falta de sueño también puede repercutir en la capacidad para tomar decisiones. Según explicó López, distintos estudios analizaron los efectos de dormir pocas horas y encontraron alteraciones en el funcionamiento cerebral.
En ese sentido, el especialista recomendó evitar tomar decisiones importantes cuando se atravesó una noche de mal descanso, ya que la falta de sueño puede afectar las conductas y la capacidad de tomar decisiones.
Cuándo consultar por una posible apnea del sueño
Una de las consultas frecuentes está relacionada con las apneas del sueño, especialmente porque muchas personas pueden no advertir que las padecen.
López recomendó consultar a un profesional cuando una persona duerme siete u ocho horas pero se levanta cansada, sin energía o con dificultades para afrontar el resto del día. También son señales de alerta despertarse reiteradamente durante la noche o levantarse por la mañana con dolor de cabeza o sensación de boca seca.
Las apneas son pausas respiratorias que se producen durante el sueño. Una persona puede estar respirando normalmente y, de repente, dejar de hacerlo durante un período breve. En muchos casos es la persona que comparte la cama quien primero advierte la situación al observar que su pareja deja de respirar, se mueve o retoma la respiración de manera brusca.
La posición para dormir también puede influir
Respecto de la postura durante el descanso, el otorrinolaringólogo explicó que dormir boca arriba genera una mayor predisposición a los ronquidos y a las apneas.
Por eso, como recomendación general, señaló que dormir de costado puede ayudar a algunas personas. Sin embargo, aclaró que no todos los pacientes mejoran con un cambio de posición y que, en determinados casos, es necesario recurrir a otros tratamientos o formas de asistencia.
Dormir boca abajo también puede ser una alternativa, aunque el especialista advirtió, con humor, que debe evitarse adoptar una postura que termine provocando una tortícolis.