Las expectativas que había generado un El Niño de intensidad extraordinaria comenzaron a moderarse. Los últimos modelos muestran un menor calentamiento del océano Pacífico y abren interrogantes sobre la cantidad de lluvias que finalmente podrían llegar durante la primavera a las principales zonas productivas del país.
La advertencia fue difundida por la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, a partir de un análisis del consultor Alfredo Elorriaga.
Según el informe, el calentamiento previsto para diciembre pasó de una anomalía de 2,4°C a 2°C. De mantenerse esta tendencia, el episodio podría dejar de ser considerado “muy fuerte” y ubicarse dentro de la categoría de un Niño “fuerte”.
Las lluvias todavía no llegan como se esperaba
El cambio en las proyecciones ocurre en un momento sensible para el campo. Buena parte de la región pampeana continúa necesitando precipitaciones para sostener el potencial de los cultivos de invierno y garantizar buenas condiciones para la campaña gruesa.
“Terminamos septiembre por debajo de las medias históricas”, señaló Elorriaga.
El especialista sostuvo además que, hasta el momento, el calentamiento del Pacífico no está provocando en Argentina las lluvias que se habían anticipado.
“El Niño no está teniendo efecto en Argentina, ni en Perú, ni en el oeste de Brasil”, explicó.
Si bien se registraron precipitaciones en sectores del norte y centro bonaerense y algunos episodios puntuales en otras zonas, el agua continúa siendo insuficiente en una parte importante del área productiva.
De un “Niño muy fuerte” a uno “fuerte”
Las previsiones de meses anteriores habían elevado las expectativas. Para octubre, noviembre y diciembre se proyectaba un fenómeno fuerte a muy fuerte, con un pico de calentamiento de 2,4°C hacia fin de año.
Los últimos datos, sin embargo, redujeron ese valor a 2°C.
“Si se confirma esta tendencia, estaríamos pasando de valores de un Niño muy fuerte a estar en el umbral de un Niño fuerte”, indicó Elorriaga.
También se observaron modificaciones en otras mediciones. En agosto, algunos modelos mostraban anomalías de hasta 4°C, mientras que durante septiembre esos valores descendieron a 3,25°C.
Menos riesgo de excesos, pero también menos agua
La moderación del fenómeno podría tener efectos contrapuestos para el sector agropecuario.
Por un lado, disminuiría el riesgo de excesos hídricos e inundaciones que había generado preocupación ante la posibilidad de un evento excepcionalmente intenso.
Pero, al mismo tiempo, podría implicar precipitaciones menores a las previstas para los próximos meses.
La GEA había calculado inicialmente lluvias por encima de las medias históricas en alrededor de un 30% durante octubre, 70% en noviembre y 90% en diciembre.
Ahora esas estimaciones deberán revisarse.
“Podríamos estar ante valores significativamente más bajos”, reconoció Elorriaga.
El impacto en Argentina todavía genera interrogantes
Otro elemento que suma incertidumbre es el cambio de metodología aplicado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, para medir el calentamiento del océano.
Según explicó el especialista, incluso un valor alto de calentamiento podría tener un impacto menor sobre Argentina si intervienen otros factores climáticos.
La Bolsa de Rosario todavía considera posible que las lluvias de octubre, noviembre y diciembre terminen ubicándose por encima de los promedios históricos.
La principal incógnita ahora es cuánto lloverá realmente y qué impacto tendrá El Niño sobre la región pampeana, en un momento clave para la definición de rindes y la implantación de los cultivos de verano.