La comunidad educativa del jardín de barrio Las Flores II atraviesa momentos de profunda preocupación tras un nuevo robo. En esta oportunidad, el blanco de la delincuencia fue el jardín municipal ubicado en barrio Las Flores II, donde malvivientes ingresaron para robar los caños de los aires acondicionados y diversos elementos de valor.
El hecho fue dado a conocer por Gustavo, papá de una alumna del jardín, quien expresó la desesperación y el cansancio de las familias ante esta situación reiterada: “Estamos cansados de los robos. Es increíble lo que está pasando acá en el jardín”.
Destrozos y pérdidas irreparables
Gustavo detalló que los delincuentes no solo vandalizan las instalaciones, sino que inutilizan los equipos de climatización de cara a las altas temperaturas: “La semana pasada habíamos notado que habían sacado todo lo que es caño de bronce, y ayer nos levantamos con que ya están rompiendo en la parte de los aires exteriores. Hay uno que ya está destrozado, o sea, uno que ya no sirve más prácticamente”.
Además, lamentó que los robos incluyan objetos inservibles para la venta ilegal pero que causan un daño enorme a la institución: “Roban picaportes, vandalismo, o sea, destrozan cosas que por ahí no tienen valor, o sea, cosas innecesarias que no sé qué les puede servir a ellos romper un jardín”. Esta situación obliga a la comunidad a redoblar esfuerzos económicos y operativos para reparar los daños en lugar de invertir en mejoras: “Haces beneficio para poner el jardín en condiciones, y esos beneficios los tenés que estar ocupando en ponerle ahora a arreglar todo lo que es clima aire, que con lo que se viene el verano tenés que solucionar todo ese tema antes”.
Una problemática que afecta a todo el barrio
La inseguridad no se limita únicamente al ámbito escolar, sino que golpea a los vecinos de toda la zona de manera constante. Según relató el vecino, los robos de cables de luz, internet y telefonía son moneda corriente: “No es el jardín, sino más o menos en lo que es la zona. (…) Así todos los días, lamentablemente”.
Ante la consulta sobre la presencia policial en las inmediaciones —una zona con alta circulación que cuenta con escuelas y dependencias cercanas—, los vecinos reclaman mayor presencia preventiva durante las horas nocturnas para frenar una ola delictiva que parece no tener fin.