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Patricia Bullrich reconoció la victoria de Lula y cuestionó el uso de la Justicia contra Flávio Bolsonaro

La senadora de La Libertad Avanza admitió que el resultado electoral en Brasil debe ser respetado, pese a sus diferencias políticas con el presidente electo. También advirtió sobre el riesgo de utilizar los tribunales para excluir a dirigentes opositores, en un nuevo gesto de diferenciación respecto de Javier Milei.

28 de octubre de 2026


Patricia Bullrich reconoció el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones presidenciales de Brasil y sostuvo que la voluntad popular debe respetarse, aun cuando el resultado no coincida con las preferencias políticas de cada sector. Al mismo tiempo, cuestionó el uso de la Justicia como herramienta para perseguir a dirigentes opositores, en referencia a la situación de Flávio Bolsonaro.

La postura de la senadora contrasta con la decisión del presidente Javier Milei, quien hasta el momento evitó reconocer públicamente la victoria de Lula. El Gobierno argentino confirmó que no emitirá un comunicado oficial para felicitar al mandatario brasileño, una posición que profundiza las diferencias diplomáticas entre Buenos Aires y Brasilia.

Lula se impuso en el balotaje con el 51,79% de los votos, frente al 48,21% obtenido por Flávio Bolsonaro, candidato respaldado por Milei durante la campaña. Pese a sus diferencias ideológicas con el presidente electo, Bullrich consideró que el resultado de las urnas debe ser aceptado.

Bullrich cuestionó la judicialización de la política

La legisladora planteó que reconocer el resultado electoral no implica respaldar todas las decisiones del gobierno vencedor. En ese sentido, defendió el derecho de la oposición a participar de la vida democrática y cuestionó que las investigaciones judiciales puedan convertirse en mecanismos para apartar a dirigentes de la competencia política.

“Es importante que la democracia no sea binaria: el que gana gobierna y el que pierde va a la cárcel”, sostuvo Bullrich al referirse al escenario brasileño. También advirtió sobre la utilización de una Justicia que, según su planteo, no actúe con imparcialidad y pueda ser empleada para eliminar a la oposición.

Sus declaraciones se conocieron en medio de la controversia por la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil. El senador viajó junto a su familia a la Argentina y posteriormente abordó un avión privado rumbo a Estados Unidos, en un episodio atravesado por cuestionamientos sobre su situación judicial y las restricciones para abandonar el país.

La postura de Bullrich busca diferenciar el reconocimiento de la voluntad popular de las críticas que puedan formularse sobre el funcionamiento de las instituciones. De esta manera, la senadora mantuvo sus objeciones al accionar judicial, pero evitó poner en duda el resultado electoral.

Una nueva diferencia con Javier Milei

La declaración se suma a otros gestos de distanciamiento entre Bullrich y el Presidente. Días atrás, la senadora cuestionó los dichos de Milei contra periodistas durante una actividad de la Fundación Faro y consideró que el mandatario había cruzado un límite con sus expresiones.

Además, su ausencia en una reunión de Gabinete alimentó las versiones sobre diferencias dentro de La Libertad Avanza. Aunque desde su entorno señalaron motivos personales para explicar que no participara del encuentro, la discusión sobre Brasil volvió a exponer matices en la estrategia política del oficialismo.

Bullrich había respaldado a Flávio Bolsonaro durante la campaña electoral e incluso grabó un mensaje dirigido especialmente al electorado femenino brasileño. Sin embargo, ese apoyo no se tradujo en un cuestionamiento al resultado de los comicios.

La senadora también destacó la importancia de mantener una relación de cooperación con Brasil, más allá de las diferencias ideológicas entre los gobiernos. El país vecino es el principal socio comercial de la Argentina, por lo que la relación bilateral tiene un peso estratégico que excede las afinidades políticas.

Mientras Milei mantiene el silencio frente al triunfo de Lula, Bullrich fijó una posición pública que combina el reconocimiento del resultado electoral con las críticas al uso de la Justicia contra opositores. La diferencia agrega un nuevo capítulo a las tensiones internas del oficialismo y a la compleja relación diplomática con Brasil.