El boxeador de la ciudad de Santo Tomé, Alan Crenz, volvió al cuadrilátero con una actuación demoledora. Tras un receso de seis meses sin competencias oficiales, el púgil resolvió la contienda antes de lo previsto y se impuso a Juan Sánchez para retener el cinturón latino superligero en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En declaraciones brindadas al móvil de Veo Noticias, Crenz analizó las claves de su victoria, la exigente rutina de entrenamiento que sostiene diariamente y los planes para internacionalizar su carrera antes de que finalice el año.
La estrategia sobre el ring: trabajo al cuerpo y definición veloz
Respecto al desarrollo del combate, Crenz detalló que el desenlace comenzó a gestarse desde la segunda vuelta. La estrategia de golpear la zona media fue determinante para desgastar la resistencia física de su oponente hasta concretar el cierre en la tercera vuelta.
“En el segundo asalto lo empecé a pinchar abajo y notamos que se estaba cansando. El nocaut es un accidente, por ahí llega la mano que menos esperás”, reflexionó el santafesino sobre la rápida resolución del combate.
Preparación de alto rendimiento e integración institucional
Para llegar en óptimas condiciones tras el parón de medio año, el pugilista desplegó un plan de preparación integral que consta de tres turnos diarios de entrenamiento de lunes a sábados. Su rutina combina el acondicionamiento físico con pesas en el gimnasio Flex y sesiones de running, sumado a trabajos aeróbicos de natación desarrollados en las instalaciones del Club Atlético Unión y la parte técnica puramente enfocada en el boxeo dentro del Club Atlético Colón.
El sostén familiar y la figura de su padre
El entorno personal cumple un rol fundamental en la carrera del boxeador, no solo en la contención afectiva sino también en la esquina técnica. Crenz destacó a su padre como su máximo referente deportivo, quien lo introdujo en la disciplina y lo acompaña activamente en el rincón, al tiempo que valoró el esfuerzo de sus seres queridos para viajar y presenciar sus peleas.
“Yo la disfruto, ellos la sufren. Cada vez que uno se sube a pelear te da miedo que pase algo, porque prácticamente una mano puede hacer cualquier cosa”, reconoció sobre la tensión que experimenta su familia en cada combate.
La mira puesta en el circuito internacional
Con vistas al cierre de la temporada, el objetivo del equipo pasa por subir nuevamente al ring entre noviembre y diciembre, buscando llegar con ritmo a las fiestas de fin de año. Tras haberse cancelado un combate programado en Rusia a mediados de año, la meta principal del pugilista santafesino apunta a concretar una presentación en el exterior para dar el salto internacional.