María Claudia Albornoz, referente de la organización social La Poderosa, describió en diálogo con Veo Noticias una situación de creciente endeudamiento informal en los barrios populares y advirtió que se trata de una realidad que, en gran medida, no aparece reflejada en los registros oficiales.
Según explicó, muchas de las personas que atraviesan estas situaciones trabajan de manera informal y, por ese motivo, sus deudas no quedan registradas dentro del sistema financiero tradicional.
“Nosotros no estamos registrados en el Banco Central porque como tenemos trabajo informal, esa informalidad no queda registrada en ningún lado del tipo de deuda que tenemos”, sostuvo.
Prestamistas informales y deudas que se acumulan
Albornoz explicó que, frente a ingresos insuficientes para cubrir gastos básicos, muchas familias recurren a prestamistas informales dentro de los propios barrios.
De acuerdo con su testimonio, en algunos casos esos prestamistas están vinculados con circuitos de comercialización de drogas y utilizan como garantía tarjetas mediante las cuales se cobran prestaciones sociales, entre ellas la Asignación Universal por Hijo.
“Te toman la tarjeta de asignación y ahí te empiezan a manejar la economía de tu casa”, afirmó.
La referente indicó que esta situación impacta especialmente sobre las mujeres, quienes muchas veces asumen deudas para sostener la alimentación y los gastos cotidianos del hogar.
“Le piden prestado a un prestamista, después a otro para pagar al primero. Hay una cadena de deuda y de mora que preocupa muchísimo”, señaló.
“Trabajamos para comer hoy”
Albornoz sostuvo que uno de los principales problemas es la combinación entre trabajo informal e ingresos bajos.
“Vos tenés el dinero para hoy para comer. Trabajás para comer hoy, no podés proyectar un mes ni una semana”, describió.
En ese marco, aseguró que el aumento de distintos gastos, como medicamentos y transporte, profundiza aún más las dificultades de las familias.
También cuestionó las políticas económicas del Gobierno nacional y señaló que, desde su perspectiva, la situación afecta tanto a los sectores populares como a los sectores medios.
El vínculo con el narcomenudeo
Uno de los puntos más preocupantes señalados durante la entrevista fue el riesgo de que las deudas terminen generando nuevas formas de dependencia con quienes prestan dinero.
Albornoz afirmó que, en determinadas situaciones, las personas endeudadas pueden recibir presiones para comenzar a vender drogas como forma de cancelar lo adeudado.
“Te van acorralando cada vez más y de última te piden que empieces a vender drogas”, aseguró.
Según planteó, esta dinámica contribuye al crecimiento del narcomenudeo en los barrios populares y se combina con otros problemas como el consumo problemático, la violencia y las dificultades para acceder a atención en salud mental.
“Hay mayor violencia, mayor frustración, mayor consumo. Una cosa viene de la mano de la otra”, explicó.
Más personas en los comedores comunitarios
La referente de La Poderosa señaló además que el deterioro económico se refleja en una mayor demanda de asistencia alimentaria.
Contó que la organización sostiene un comedor comunitario para unas 200 personas, aunque aseguró que cada vez son más quienes se acercan en busca de un plato de comida.
Entre los grupos más afectados mencionó especialmente a los adultos mayores y a familias con niños.
Según explicó, cuando una familia está endeudada y no logra cubrir sus necesidades básicas, la situación también repercute sobre la escolaridad, la alimentación y las condiciones de vida de niñas y niños.
Un endeudamiento que no aparece en las estadísticas
Albornoz remarcó finalmente que este tipo de deuda permanece en gran medida invisibilizada frente a los datos tradicionales de morosidad.
“Cuando querés ver qué cantidad de deuda o de mora tiene un país, vas al Banco Central y pedís los informes, pero en esos informes nosotros no estamos”, señaló.
Desde La Poderosa reclamaron que el problema sea incorporado a la agenda pública y pidieron medidas destinadas a las familias que viven por debajo de la línea de pobreza.
“Los gobiernos tienen que tomar cartas en el asunto”, concluyó Albornoz, al tiempo que reclamó la elaboración de proyectos que permitan avanzar en mecanismos de desendeudamiento para los sectores más vulnerables.
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