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Balotaje en Perú: Roberto Sánchez revierte el resultado y toma una ajustada ventaja sobre Keiko Fujimori

Con más del 94% de las mesas escrutadas, el candidato de Juntos por el Perú supera por poco más de 15.000 votos a la postulante de Fuerza Popular. La definición continúa abierta y podría extenderse durante varios días debido al escaso margen entre ambos.

08 de junio de 2026


La segunda vuelta presidencial en Perú se encamina hacia un desenlace de máxima incertidumbre. Con más del 94% de las actas contabilizadas, el candidato de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, logró revertir la tendencia inicial y pasó al frente en el escrutinio, superando por más de 15.000 votos a Keiko Fujimori.

Los datos difundidos por la Oficina Nacional de Procesos Electorales muestran a Sánchez con el 50,04% de los sufragios frente al 49,95% obtenido por la candidata de Fuerza Popular. La diferencia es mínima y mantiene abierta una elección que refleja la profunda polarización política que atraviesa el país.

Durante gran parte de la jornada electoral, los primeros sondeos y conteos rápidos habían otorgado una leve ventaja a Fujimori. Incluso, cuando se había procesado poco más del 86% de las actas, la candidata aparecía al frente con una diferencia cercana a dos puntos porcentuales. Sin embargo, el avance del escrutinio de regiones donde Sánchez contaba con mayor respaldo terminó modificando el escenario.

Mientras continuaba el conteo, el candidato progresista se dirigió a sus seguidores desde un balcón frente a la Plaza San Martín, en Lima, y reivindicó el resultado parcial como una señal de cambio político. En su discurso sostuvo que la jornada representaba una recuperación de la democracia y aseguró que el país estaba protagonizando un momento histórico.

No obstante, horas más tarde adoptó un tono más cauteloso y reconoció que la diferencia seguía siendo muy estrecha. “Nadie puede decir ya gané o ya perdí”, afirmó al referirse al carácter ajustado de la elección.

Por su parte, Fujimori evitó proclamarse vencedora y llamó a esperar los resultados oficiales definitivos. La dirigente sostuvo que sería irresponsable anticipar un ganador y aseguró que respetará el veredicto final de las urnas, al tiempo que pidió a sus adversarios actuar de la misma manera.

La elección enfrentó dos modelos políticos claramente diferenciados. Fujimori buscó llegar a la presidencia por cuarta vez como representante del fujimorismo, con una campaña centrada en la seguridad, el fortalecimiento de las fuerzas del orden y una agenda conservadora. Sánchez, en cambio, construyó su candidatura con el respaldo de sectores populares y rurales, impulsando propuestas orientadas a reformas económicas e institucionales.

El resultado también volvió a evidenciar la división territorial del país. Mientras los principales centros urbanos mostraron una mayor inclinación hacia opciones de centroderecha, numerosas regiones del interior y zonas rurales respaldaron mayoritariamente al candidato de izquierda.

Más allá de quién resulte finalmente ganador, el próximo mandatario enfrentará importantes desafíos. La inseguridad, la desaceleración económica y la necesidad de reconstruir consensos políticos aparecen entre las principales demandas de una sociedad que en la última década atravesó una prolongada inestabilidad institucional, marcada por sucesivos cambios de gobierno y una creciente fragmentación política.

Con una diferencia de apenas unas décimas y miles de votos aún por contabilizar, Perú permanece a la espera de un resultado definitivo que definirá el rumbo político del país para los próximos años.