
El viejo lema “los hermanos sean unidos” parece replicarse en una trama criminal que involucra a dos pares familiares vinculados al narcotráfico. En este caso, los protagonistas son los hermanos Borras y los hermanos Bilbao, socios dentro de una misma organización dedicada al ingreso de cocaína al país mediante vuelos clandestinos provenientes de Bolivia.
El reciente secuestro de 321 kilos de droga en una zona rural de Villa Eloísa, en el departamento Iriondo, volvió a poner el foco sobre esta estructura. De acuerdo con la investigación de la Gendarmería Nacional Argentina, los principales apuntados como dueños del cargamento son los hermanos Borras, quienes habrían tomado el control de la operatoria tras la caída de los Bilbao.
Waldo Bilbao permanece detenido desde septiembre de 2025, mientras que su hermano Brian fue arrestado en noviembre del mismo año. Ambos están señalados como piezas clave de la organización en su etapa anterior.
Investigación de Gendarmería Nacional
La causa se consolidó a partir de una investigación extensa y reservada llevada adelante por efectivos de Gendarmería junto al fiscal federal Matías Scilabra. El trabajo incluyó tareas de inteligencia que se extendieron durante meses, e incluso más de un año.
Uno de los episodios clave ocurrió en 2025 en un campo de Arequito, departamento Caseros, donde fueron hallados bultos arrojados desde una aeronave. Tras los análisis correspondientes, se confirmó que contenían cocaína.
Para entonces, los hermanos Bilbao ya estaban detenidos. Sin embargo, el avance de la pesquisa —que incluyó infiltraciones en el entramado criminal— permitió establecer que, si bien ellos tenían vínculos con la operatoria, el cargamento había sido gestionado por otros integrantes de la misma organización: los hermanos Borras.
Se trata de Santiago Emanuel Borras, de 35 años, y Juan Cruz Borras, de 27, ambos actualmente prófugos y con pedidos de captura vigentes a nivel nacional e internacional.

Los Borras
Tanto los Bilbao como los Borras son oriundos de Rosario. Con la detención de los primeros, los segundos se vieron forzados a independizarse y asumir el control del negocio ilícito.
Según la investigación, los Borras rearmaron la estructura operativa: establecieron contactos en Bolivia, adquirieron la droga, organizaron la logística y contrataron pilotos y copilotos para el traslado aéreo de los cargamentos.
Una de las principales diferencias respecto del esquema anterior radica en la salida de la droga hacia el exterior. A diferencia de los Bilbao, los Borras no utilizaban los puertos rosarinos, sino que canalizaban los envíos a través de terminales ubicadas en la provincia de Buenos Aires, lo que evidencia un cambio estratégico en busca de nuevas rutas y niveles de protección.
Actualmente, ambos permanecen prófugos y son intensamente buscados en Argentina y en el extranjero, con alertas activas de Interpol.


