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Causa Florencia Gómez: imputan al primer sospechoso a casi seis años del femicidio en San Jorge

Un testigo que permaneció en silencio durante casi seis años aseguró haber presenciado el asesinato y permitió imputar como coautor a Adrián "Gordo" Lucero, quien quedó en prisión preventiva mientras avanza la investigación.

01 de julio de 2026


A casi seis años del femicidio de María Florencia Gómez Pouillastrou, la investigación dio un giro decisivo con la aparición de un testigo que aseguró haber presenciado el asesinato. Su relato permitió a la Fiscalía imputar como coautor del crimen a Adrián “Gordo” Lucero, de 30 años, quien este miércoles quedó en prisión preventiva por decisión de la Justicia.

La audiencia se realizó en los Tribunales de San Jorge, donde el fiscal Omar de Pedro presentó la declaración del testigo de identidad reservada como principal elemento de prueba. El juez Pablo Ruiz Staiger consideró que el testimonio, respaldado por distintas evidencias objetivas recolectadas durante la investigación, resultaba suficiente para ordenar la medida cautelar mientras continúa el proceso.

El crimen de Florencia Gómez, militante comunista y referente feminista de San Jorge, ocurrió el 12 de octubre de 2020. La mujer, de 35 años y madre de dos hijos, había salido a caminar por un camino rural en las afueras de la ciudad cuando fue atacada. Su cuerpo fue hallado detrás de un cañaveral con signos de una violenta agresión: había recibido golpes con la culata de un arma de fuego y un fuerte impacto con una piedra que le provocó la muerte.

Desde entonces, el caso se convirtió en uno de los más complejos y enigmáticos de la provincia de Santa Fe. La investigación avanzó durante años sin detenidos, mientras los fiscales reunían pruebas y realizaban numerosas medidas, entre ellas el análisis de medio centenar de muestras de ADN obtenidas para comparar con los rastros encontrados en la escena del crimen.

El testigo que decidió hablar

Según explicó el fiscal De Pedro, el avance de la causa fue posible gracias a un hombre que decidió declarar este año, luego de haber guardado silencio por temor durante todo este tiempo.

El testigo aseguró que el día del hecho se encontraba cazando perdices en un campo cercano cuando observó el ataque. Movido por el peso de lo vivido, se presentó espontáneamente ante la Fiscalía y manifestó su intención de declarar sin reclamar la recompensa ofrecida para esclarecer el caso.

Durante su relato aportó detalles precisos sobre la mecánica del crimen, información que, según la Fiscalía, coincidía con elementos conocidos únicamente por los investigadores y los peritos que trabajaron en la autopsia.

La acusación

De acuerdo con la imputación, Lucero actuó junto a otro hombre cuya identidad aún no fue establecida. Ambos habrían interceptado a Florencia siguiendo un plan previamente organizado.

La acusación sostiene que Lucero la amenazó con un arma de fuego y la golpeó reiteradamente con la culata para reducirla, mientras su presunto cómplice salía desde el interior del cañaveral. Luego, entre los dos la trasladaron hacia un sector apartado, donde el segundo agresor la habría asesinado utilizando una piedra de gran tamaño.

El testigo afirmó además que conocía a Lucero y que pudo reconocerlo porque vestía una camiseta amarilla del club La Emilia. También recordó haber escuchado cómo la víctima les suplicaba por sus hijos y mencionaba que su esposo era policía, mientras uno de los atacantes respondía que las niñas “estarían mejor con su padre”.

Evidencias que respaldan el relato

Para la Fiscalía, la declaración no solo fue consistente, sino que además pudo ser corroborada con distintas pruebas incorporadas al expediente.

Entre ellas figuran registros de cámaras de seguridad que muestran movimientos compatibles con la reconstrucción realizada por el testigo, el recorrido reconstruido a partir del GPS del teléfono celular de la víctima y las conclusiones de la autopsia, que coinciden con la forma en que describió la agresión.

Además, el hombre indicó el lugar por donde escaparon los agresores en una motocicleta de 110 centímetros cúbicos y señaló el sitio donde habrían descartado elementos utilizados durante el ataque. En ese sector, la Policía secuestró el teléfono celular de Florencia y la piedra que, según la investigación, habría sido empleada para cometer el homicidio.

La hipótesis de un crimen por encargo

Durante la audiencia y posteriormente en conferencia de prensa, el fiscal Omar de Pedro sostuvo que la principal línea investigativa apunta a que el femicidio fue cometido por encargo.

Aunque evitó brindar mayores precisiones para no afectar la investigación, aseguró que se trata de una hipótesis sólida que continuará siendo profundizada en los próximos meses, mientras la Fiscalía trabaja para identificar al segundo sospechoso y determinar quién o quiénes pudieron haber ordenado el asesinato de Florencia Gómez.