El Gran Premio de Barcelona de Fórmula 1 dejó un sabor agridulce para Franco Colapinto. A pesar de haber cruzado la bandera a cuadros en una meritoria octava posición, el piloto argentino de Alpine recibió una dura sanción de 10 segundos por parte de la Federación Internacional del Automovilismo (FIA) una vez concluida la competencia, lo que provocó su reclasificación final en el décimo lugar.
La investigación de los comisarios deportivos se centró en un presunto incumplimiento del reglamento durante la vuelta en la que se desplegó una bandera amarilla simple. Tras analizar la telemetría, los videos a bordo y escuchar las declaraciones del corredor de Pilar y de los representantes de la escudería, las autoridades determinaron que, si bien el auto número 43 redujo levemente su marcha antes de ingresar a la zona afectada, la desaceleración no fue lo suficientemente perceptible en el sector correspondiente. Al considerarse una falta leve dentro de la escala, se le aplicó la penalización mínima de tiempo.
Este retroceso en los escritorios benefició directamente a Liam Lawson (Racing Bulls) y a Arvid Linblad, quienes heredaron el octavo y noveno puesto respectivamente, dejando a Colapinto justo por delante de Gabriel Bortoleto. Más allá de la pérdida de puntos en el campeonato, la sanción acarrea otra consecuencia negativa para el bonaerense: se le sumó un punto de penalización en su Superlicencia, acumulando un total de dos en el período de 12 meses, un registro a tener en cuenta dado que alcanzar las 12 unidades implica una suspensión automática por una carrera.
La resolución empañó una actuación que significaba una sólida recuperación para Colapinto tras un fin de semana previo adverso en Mónaco, donde también había sufrido un recargo por exceder la velocidad en la calle de boxes. A pesar del trago amargo por el clasificador definitivo, el rendimiento general de Alpine demostró una evolución positiva en el trazado catalán, logrando colocar a sus dos monoplazas dentro de la zona de puntos.


