El Gobierno Nacional dispuso el desplazamiento del titular de la Aduana Santa Fe en medio de una creciente controversia por su gestión, que sumó un nuevo capítulo con el reciente episodio de un jet privado demorado en el Aeropuerto de Sauce Viejo.
La aeronave, un Gulfstream G600 con matrícula estadounidense N318AG, había sido retenida por orden del organismo aduanero ante la sospecha de que realizaba actividades de taxi aéreo sin cumplir con las obligaciones tributarias correspondientes. Sin embargo, tras una serie de verificaciones, se determinó que no existían irregularidades y que la explicación brindada por el piloto era correcta.
Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que la hipótesis inicial de la Aduana resultó equivocada, lo que derivó en la liberación del avión y la autorización para continuar su vuelo. Durante el procedimiento, se habían solicitado informes a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), cuyos datos confirmaron que la operación se ajustaba a la normativa vigente.
El caso generó fuerte repercusión en la región, tanto por las características de la aeronave —un moderno jet ejecutivo de largo alcance fabricado en 2021— como por sus recientes movimientos entre distintos puntos del país y el exterior.
En paralelo, y según pudo saber Veo Noticias tras distintas consultas, dentro del ámbito oficial existía una evaluación negativa sobre el desempeño del funcionario desplazado. Las mismas fuentes indicaron que su gestión venía generando inconvenientes y que el episodio del jet incidió en ese diagnóstico, acelerando la decisión.
Aunque desde el Gobierno se presentó la medida como parte de una reorganización interna, el desplazamiento deja interrogantes abiertos sobre los criterios aplicados en los controles y sus consecuencias, en un contexto donde el accionar de los organismos de fiscalización vuelve a quedar bajo la lupa.

