El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que pretende declarar al estrecho de Ormuz como territorio estadounidense una vez que finalice la ofensiva militar contra Irán. La declaración, realizada durante un acto político en Nueva York, suma un nuevo elemento de tensión en torno a una de las principales rutas marítimas para el transporte mundial de energía.
“Muy pronto voy a declarar al estrecho de Ormuz territorio de Estados Unidos. Es verdad”, sostuvo Trump, aunque no explicó de qué manera su administración podría avanzar con una medida de esas características.
El mandatario vinculó la iniciativa con la actual operación militar estadounidense en Medio Oriente y aseguró que Irán atraviesa una fuerte presión por parte de Washington.
“Irán está siendo derrotado muy duramente”, afirmó Trump, quien además sostuvo que Estados Unidos mantiene un bloqueo sobre la navegación en el estrecho. “Ningún barco puede pasar a menos que nosotros queramos”, agregó.
Un punto estratégico para el comercio mundial
El estrecho de Ormuz se encuentra entre Irán y Omán y conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el mar Arábigo. Por su ubicación, constituye una vía fundamental para el transporte marítimo de petróleo y otros productos energéticos.
La zona se convirtió en uno de los principales focos de tensión entre Washington y Teherán. Trump ya había reclamado en los últimos meses que otros países colaboraran para garantizar la navegación por el estrecho, especialmente después de que los ataques iraníes contra embarcaciones afectaran el tránsito de buques cisterna.
La nueva declaración del presidente estadounidense no estuvo acompañada por detalles sobre las eventuales consecuencias legales, diplomáticas o militares de considerar al estrecho parte del territorio de Estados Unidos.

Otro portaaviones rumbo a Medio Oriente
En paralelo, Trump confirmó el envío de otro portaaviones estadounidense a Medio Oriente para reemplazar al USS Abraham Lincoln, desplegado en la región desde hace más de seis meses.
El mandatario no precisó qué buque realizará el relevo, aunque distintas versiones señalan al USS George Washington como posible reemplazante. El portaaviones se encontraba recientemente en las inmediaciones del estrecho de Malaca, frente a las costas de Malasia.
El objetivo del relevo es mantener la presencia naval estadounidense en una región considerada estratégica por Washington, mientras continúa la tensión con Irán y el futuro de la navegación por Ormuz permanece en el centro de las negociaciones.
Cuestionamientos por el despliegue del USS Abraham Lincoln
El prolongado despliegue del USS Abraham Lincoln también generó cuestionamientos en Estados Unidos. Legisladores demócratas solicitaron explicaciones al Pentágono a partir de informes sobre presuntos problemas a bordo, entre ellos dificultades de abastecimiento, contaminación del agua y un deterioro de las condiciones de salud mental de integrantes de la tripulación.
Trump rechazó que el portaaviones haya permanecido demasiado tiempo en la región y minimizó las críticas. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, también cuestionó esos reportes y sostuvo que algunas de las denuncias fueron presentadas de manera distorsionada.
Mientras tanto, la administración estadounidense mantiene su presencia militar en Medio Oriente y aumenta la presión sobre Irán, con el estrecho de Ormuz como uno de los principales escenarios de la disputa.