La investigación por el aberrante femicidio de Daiana Arber, de 32 años, dio un paso fundamental en los Tribunales de Santa Fe. El juez penal Martín Torres dictó la prisión preventiva para Lautaro Mauricio Heredia, el vecino de Villa Oculta imputado como el autor material del crimen, tras considerar que existe una alta carga probatoria en su contra y severos riesgos de fuga y entorpecimiento de la causa.
Heredia, quien se encontraba bajo libertad condicional por una condena previa por robo con vencimiento en 2027, cometió el asesinato desplegando una “violencia inusitada” y aprovechándose de la extrema vulnerabilidad de la víctima, cuya vida estaba atravesada por el consumo problemático de estupefacientes.
Una trama de adicciones, amenazas y una confesión explícita
Daiana, conocida en el barrio como “Pili” o “Colo”, luchaba contra una adicción desde hacía ocho años, situación que la había llevado a vivir en la calle. La hipótesis de la fiscal Laura Gerard expuso el nivel de violencia que ejercía Heredia, un vecino que solía andar armado y amedrentar al barrio. Un mes antes del crimen, el acusado ya había amenazado a Daiana con un arma de fuego. Días previos al asesinato, le manifestó a un vecino que la estaba buscando porque le había robado, advirtiéndole que “la iba a matar”.
La reconstrucción judicial determinó que Heredia cumplió su promesa dentro de su vivienda. Tras el asesinato, llamó al mismo vecino, le mostró el cadáver y le dijo de forma explícita: “Mirá lo que tengo ahí, ahí está la hija de puta que me robó”. El cuerpo estaba envuelto en una colcha con la imagen del ratón Mickey. El sospechoso le exigió ayuda al joven para descartarlo, pero el testigo huyó aterrorizado y le confesó a un amigo mediante un llamado telefónico: “Vi algo espantoso… vi una persona muerta”. Al día siguiente, una vecina que se enteró de la situación radicó la denuncia en la Subcomisaría 2°.
El pantalón de la discordia y el hallazgo en el basural
La investigación sumó otros testimonios impactantes. Esa misma noche, dos mujeres protagonizaron una violenta discusión por la venta de un pantalón en la casa de Heredia, lo que motivó un llamado al 911. Al salir del domicilio, una de las jóvenes llegó a ver el cuerpo semioculto bajo la frazada del ratón Mickey y le advirtió a su acompañante: “Caminá rápido, mató a una chica”.
Finalmente, el cuadro probatorio se completó con la declaración de un trabajador que vio a Heredia trasladando un carro con bolsas de consorcio hacia un basural de la zona. La mañana del domingo 28 de junio, un menor de edad que buscaba botellas en el vaciadero encontró los restos de Daiana. Sus prendas y uñas pintadas de rojo coincidían exactamente con lo descrito por quienes habían visto el cadáver en la vivienda del imputado.
Pruebas científicas y el rechazo al planteo de la defensa
La autopsia confirmó que Daiana Arber recibió cuatro disparos de arma de fuego. En los allanamientos realizados en la casa de Heredia, la policía secuestró una gran cantidad de vainas servidas cuyos calibres coinciden con los plomos extraídos del cuerpo de la víctima. Además, la fiscalía presentó una prueba clave hallada en el teléfono celular del acusado: un video de apenas tres segundos de duración donde se registraba el cuerpo de Daiana envuelto en la colcha de Mickey.
A su turno, el defensor público Javier Casco intentó cuestionar la calificación de femicidio al alegar que no estaba acreditado el contexto de violencia de género. Sin embargo, la fiscal Gerard retrucó señalando no solo el historial de violencia y la vulnerabilidad de Arber, sino también el desprecio total hacia su dignidad humana al haber descartado el cuerpo en un basural. El juez Torres coincidió con los argumentos del Ministerio Público de la Acusación, convalidó la figura de femicidio y ordenó que Heredia continúe tras las rejas.


