La tensión en el Estrecho de Ormuz volvió a escalar en las últimas horas tras una serie de incidentes que incluyeron ataques a buques comerciales y la captura de embarcaciones por parte de Irán. La situación se da en un contexto de alta fragilidad diplomática, luego de que Donald Trump anunciara la prórroga indefinida del alto el fuego con Teherán.
Según reportes de la Agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido, al menos tres cargueros fueron atacados en la zona, una de las rutas clave del comercio energético mundial. En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní informó la detención de dos buques portacontenedores, a los que acusa de haber violado regulaciones marítimas y comprometer la seguridad de la navegación.
De acuerdo con el comunicado oficial, las embarcaciones fueron escoltadas hacia aguas iraníes tras detectar irregularidades en sus sistemas de rastreo. Desde Teherán advirtieron que cualquier alteración en la seguridad del estrecho será considerada una “línea roja”, en medio de su rechazo al bloqueo de sus puertos.
Uno de los incidentes más graves involucró a un buque con bandera de Liberia, operado por una compañía griega, que sufrió daños en el puente de mando tras ser atacado con disparos y granadas propulsadas por cohete. El capitán de la nave denunció que una embarcación armada se aproximó sin previo aviso, pese a contar con autorización para transitar por la zona.
Otros dos portacontenedores, uno con bandera de Panamá y otro también de Liberia, fueron alcanzados por disparos en aguas cercanas a Irán. En estos casos, no se registraron daños de gravedad ni víctimas entre las tripulaciones.
El recrudecimiento de los ataques se produce en un momento de creciente incertidumbre internacional. Si bien Estados Unidos anunció la extensión del alto el fuego, también confirmó que mantendrá el bloqueo sobre los puertos iraníes, una condición que Teherán rechaza de plano. Desde el gobierno iraní advirtieron que no retomarán negociaciones mientras no se levanten esas restricciones.
El Estrecho de Ormuz es una vía clave por la que circula una parte significativa del petróleo y gas a nivel global. Desde el inicio del conflicto a fines de febrero, se registraron decenas de ataques en la región, lo que impactó directamente en los mercados energéticos y elevó el precio del crudo.
En este escenario, la escalada militar y los incidentes marítimos profundizan la preocupación internacional por la seguridad en una de las rutas comerciales más importantes del mundo, mientras las negociaciones políticas permanecen estancadas.


