El escándalo en torno a la administración de residencias para adultos mayores a cargo de la Sra. Gamboa suma una nueva y alarmante página. Tras salir a la luz el grave estado de abandono en la sede de barrio Nuevo Horizonte —que incluyó denuncias de abuelos durmiendo en el piso y pasando hambre—, una ex-empleada que trabajó durante casi cuatro años en el establecimiento de Salvador del Carril y aportó su testimonio en exclusiva para Veo Noticias.
Bajo reserva de su identidad por temor a represalias, Macarena describió un patrón sistemático de negligencia, violencia verbal y retención indebida de haberes que se extendía en el tiempo.
Mutilación de dietas, medicación dosificada y hacinamiento
Según relató la expersonal del lugar, en la sede de Salvador del Carril llegaron a convivir hasta 18 adultos mayores en condiciones higiénicas deplorables.
“Había mucho olor a orín, no había insumos de limpieza y la alimentación era puramente arroz, fideos y polenta. Medicación muy poca: ella misma administraba o nos decía que les diéramos ‘poquito’ de los remedios”, reveló la ex-cuidadora.
Asimismo, confirmó las sospechas sobre el manejo financiero y la retención de documentación personal de las personas asistidas: “Ella retenía toda la documentación de los abuelos. Los llevaba a cobrar y se agarraba la plata ella”.
“La muerte de tres abuelas me hizo muy mal”
Al ser consultada sobre las vivencias más traumáticas durante sus años de servicio, Macarena hizo hincapié en el deterioro de la salud de los residentes y la falta de presencia profesional en momentos críticos.
“La muerte de tres abuelas me hizo mal porque murieron en ese mismo lugar, debido a la falta de atención, porque ella nunca estaba y fallecían cuando estábamos los cuidadores sola. No sé si los medicaba mal o qué, pero los hacía sufrir mucho. Si se levantaban a la madrugada, los gritaba”, sostuvo conmovida.
A su vez, explicó que muchos de los residentes se encontraban en un estado de extrema vulnerabilidad social o familiar, quedando a merced de las decisiones de la administradora.
Explotación laboral e intrigas con el personal
Respecto a la dinámica interna de trabajo entre los empleados (un equipo compuesto por unos cinco cuidadores, personal de limpieza y cocina), la testigo denunció precarización extrema y manipulación:
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Jornadas abusivas y bajos salarios: “Me fui por maltrato, porque me cansé. El pago era poco, no me pagaba el boleto de colectivo y una vez me obligó a hacer 24 horas corridas queriendo pagarme una miseria”.
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Hostigamiento y desconfianza: “Por atrás hablaba de nosotros, nos hacía pelear entre compañeros para quedar bien ella. Y cuando le pedíamos pañales o plata para insumos básicos, iba cuando quería o demoraba los pagos”.
Un pedido de justicia firme
Impactada por los recientes hechos registrados en el geriátrico de Nuevo Horizonte, donde los abuelos pasaron días sin alimento ni calefacción, la ex-empleada exigió la intervención definitiva de las autoridades judiciales.
“Me puse muy triste porque son abuelos que no se saben defender. Pasar hambre cuatro días, frío y dormir en el piso es increíble. Lo que quiero es que la tengan presa a esta mujer, pero que no clausuren definitivamente los hogares: que pongan a otra persona encargada para que los abuelos puedan estar en mejores condiciones”, concluyó.