María del Carmen Abascal Martín, conocida por todos como Maricarmen, falleció este miércoles a los 87 años en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. La anciana, cuya historia se convirtió en el epicentro de una movilización por la vivienda sin precedentes en España, no pudo volver a la casa del distrito de Retiro que había abandonado en camilla durante el procedimiento de desahucio, a pesar de haber conseguido que la empresa propietaria reculara para permitirle su retorno.
El caso de Maricarmen saltó masivamente a los medios en 2024, visibilizando la crisis del mercado inmobiliario nacional en su litigio contra la firma Urbagestión. Con una pensión de 1.400 euros y un 50% de discapacidad, la mujer resistió el acoso inmobiliario de una propiedad que le exigía cifras desmedidas para renovar su contrato de alquiler en el piso donde pasó siete décadas de su vida. Su firmeza dejó una frase que marcó a toda una generación de inquilinos: “Si me van a cortar el cuello, será luchando, no sentada en una butaca”.
Un símbolo que transformó la agenda política y social
El impacto del desalojo consumido semanas atrás derivó en hechos políticos e históricos de gran magnitud en el país europeo:
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Impacto normativo y social: Su situación derivó en la aprobación de un decreto gubernamental específico para impedir desahucios similares, además de impulsar una acampada masiva en la Puerta del Sol.
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Convocatorias históricas: La indignación social generada por su caso escaló hasta provocar la convocatoria a una huelga general y el llamado a elecciones anticipadas en el tramo final del año.
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La lucha desde el hospital: Pese a quedar postrada y con severas secuelas físicas tras el desalojo, la mujer continuó alentando desde su internación a los jóvenes —a quienes llamaba cariñosamente “mis niños”— a mantener las protestas en las calles.
El dolor del Sindicato de Inquilinas
Tras confirmarse su deceso, el Sindicato de Inquilinas emitió un comunicado expresando su profundo dolor y lamentando que la solución habitacional para ella “llegara demasiado tarde” tras un proceso calificado como torturante.
Desde la organización aseguraron que darán cumplimiento al legado de la vecina madrileña: “Tu familia, tu abogada y tu Sindicato seguiremos defendiendo el derecho a la vivienda y peleando contra los especuladores, con la fuerza y valentía que nos enseñaste”. Con la partida de Maricarmen, el debate por el acceso a la vivienda quedó instalado de manera definitiva en el centro de la discusión pública en España, aunque con un costo humano considerado demasiado alto.