La acumulación de residuos y la formación de microbasurales a cielo abierto genera un profundo malestar y preocupación entre los habitantes del barrio Villa Hipódromo, puntualmente en el sector de la vecinal Ciudadela Norte. En diálogo con el móvil de exteriores, Claudio, vecino damnificado, describió un panorama alarmante sobre la calle J.P. López: “Tenemos un microbasural en J.P. López y Estrada, otro en J.P. López y Gaboto, y otro a unos 20 metros; o sea, son tres o cuatro basurales que tenemos en menos de 120 metros”.
De acuerdo al relato de los vecinos, el foco principal lleva diez días de permanencia continua convirtiéndose en un espacio de dimensiones “gigantes”. El vecino detalló que la situación se alimenta diariamente debido a que “los carros pasan a la noche y descartan toda la basura”. A esto se suma una dinámica social compleja: personas en situación de calle recorren el barrio pidiendo realizar tareas informales o “changas” de limpieza en las viviendas y, posteriormente, arrojan los residuos recolectados en las esquinas mencionadas. “Es insoportable lo que se está viviendo, hay de todo tipo de basura: ramas, desechos domiciliarios cotidianos, escombros”, lamentó.
Reclamos sin respuesta al 0800 municipal
La indignación de la comunidad radica en la falta de respuestas operativas por parte del Ejecutivo local. Los residentes realizaron reiteradas denuncias a la línea de atención ciudadana de la Municipalidad de Santa Fe (0800-777-5000), pero la solución no llega.
“Estamos intentando buscar una solución, hemos llamado al 0800 de la Municipalidad, te toman el reclamo, te dicen que van a pasar… lo pasan, pero no recibimos ninguna respuesta”, criticó Claudio.
Asimismo, el vecino aclaró que el servicio tradicional de recolección domiciliaria funciona de manera habitual de lunes a sábados en el horario de 6:30 a 7:00 de la mañana, mientras que los lunes se retiran las ramas y hojas. Sin embargo, el problema radica en que si la basura ya fue esparcida o rota por animales o personas, los recolectores comunes no la juntan. “Si está en las bolsas se lo llevan, si no, no; y el basurero no te limpia el microbasural”, graficó, explicando que son los propios vecinos quienes, en la medida de lo posible, intentan reacomodar los desperdicios. En días de intensas precipitaciones, la presencia de estos desechos amenaza con tapar desagües y bocas de tormenta.
Calles intransitables por falta de mantenimiento
A la problemática de la higiene urbana se le añade el deficiente estado de la infraestructura vial en el sector. Si bien en su momento se ejecutaron obras de cordón cuneta y empedrado, la falta de mantenimiento posterior deterioró por completo las calles secundarias.
La circulación de camiones de carga y descarga de una empresa radicada en la zona, combinada con las lluvias recurrentes, ha transformado las arterias en un lodazal. “Si no le hacés un mantenimiento, se hace intransitable. Hoy los días de lluvia, como verás, lo que son las calles… están intransitables”, describió el entrevistado. Esta situación afecta colateralmente el acceso de otros servicios esenciales o vehículos de asistencia al barrio, ya que al pasar una dirección exacta, los conductores “medio que dudan en querer venir por la situación de cómo están las calles”, concluyó.


