El régimen de Irán intensificó su respuesta judicial frente a la ola de protestas que sacude al país desde fines de diciembre, al anunciar la aceleración de los juicios contra manifestantes detenidos. El jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, afirmó que los procesos serán “rápidos”, una definición que encendió nuevas alertas a nivel internacional por el riesgo de ejecuciones inminentes.
Las declaraciones de Mohseni Ejei se produjeron durante una visita a una prisión y fueron difundidas por la televisión estatal iraní. Allí sostuvo que la Justicia debe actuar con celeridad ante hechos considerados graves por el régimen, en el marco de una ofensiva que, según organizaciones de derechos humanos, ya dejó cientos —y posiblemente miles— de muertos desde el inicio de la represión.
La preocupación internacional se centra especialmente en el caso de Erfan Soltani, un joven de 26 años condenado a muerte bajo el cargo de “moharebeh”, una figura legal que en Irán se traduce como “guerra contra Dios”. Amnistía Internacional denunció que la condena responde a su participación en las protestas y exigió la suspensión inmediata de la ejecución, prevista para este miércoles 14 de enero.
Las cifras de víctimas fatales varían según las fuentes. El grupo HRANA, con sede en Estados Unidos, reportó más de 2.500 muertes verificadas, incluyendo manifestantes, menores de edad y personas ajenas a las protestas. En tanto, Iran Human Rights, organización radicada en Noruega, confirmó al menos 734 fallecidos, aunque advirtió que el número real podría ser considerablemente mayor. Por primera vez, un funcionario iraní reconoció públicamente una cifra cercana a los dos mil muertos, aunque el gobierno atribuye muchos de los decesos a supuestos “actos terroristas” impulsados desde el exterior.
La represión también incluyó el bloqueo casi total del acceso a internet desde el 8 de enero, lo que dificultó la verificación independiente de los hechos. Según Netblocks, el apagón digital se extendió por más de 130 horas consecutivas.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump advirtió que su país “actuará con firmeza” si Irán avanza con ejecuciones de manifestantes. Anunció la suspensión de contactos con funcionarios iraníes, la imposición de sanciones y aranceles, y no descartó otras medidas. En la misma línea, Francia calificó la situación como “la represión más violenta de la historia contemporánea de Irán”.
Las protestas, que comenzaron como un reclamo por el aumento del costo de vida, derivaron en un movimiento de fuerte contenido antigubernamental y representan el mayor desafío al régimen desde la revolución islámica de 1979. En un clima de creciente tensión, la comunidad internacional mantiene la mirada puesta en Teherán ante la posibilidad de una nueva escalada represiva.


