El Ejército de Israel anunció el inicio de una nueva ofensiva de gran escala contra objetivos considerados clave del régimen iraní y del grupo Hezbollah. Según un portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, los ataques se dirigen contra bases de lanzamiento de misiles, sistemas de defensa y centros de mando en Irán, así como posiciones en Beirut vinculadas al movimiento chií libanés.
En el marco de la operación denominada “Furia Épica”, que Israel lleva adelante junto a Estados Unidos, las fuerzas israelíes aseguraron haber destruido plataformas de lanzamiento, radares y centros estratégicos, además de desmantelar instalaciones vinculadas al programa de misiles iraní. De acuerdo con el balance oficial, en cuatro días se concretaron 1.600 incursiones aéreas y se lanzaron más de 4.000 bombas sobre territorio iraní y objetivos asociados al denominado “eje iraní”.
Entre los blancos alcanzados figura un suburbio de Beirut considerado bastión de Hezbollah y un edificio en la ciudad iraní de Qom que alberga la Asamblea de Expertos, órgano encargado de designar al sucesor del líder supremo Alí Jamenei. Las autoridades israelíes sostienen que la ofensiva busca desarticular la cadena de mando iraní y frenar el desarrollo de capacidades misilísticas y nucleares.
En paralelo, se registraron lanzamientos de misiles desde Irán hacia territorio israelí, lo que activó los sistemas de defensa y obligó a emitir alertas a la población. Además, Hezbollah intensificó sus ataques y, por primera vez en meses, disparó cohetes hacia el centro de Israel, ampliando la escalada regional.

