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Juicio por la muerte de Diego Maradona: Leopoldo Luque declaró por primera vez y defendió su accionar

El neurocirujano imputado amplió su indagatoria, cuestionó la autopsia y, con la voz entrecortada, recordó su vínculo con el exfutbolista: “Lo amaba, era mi amigo”.

16 de abril de 2026


En una jornada marcada por la sorpresa, el neurocirujano Leopoldo Luque declaró por primera vez en el juicio por la muerte de Diego Maradona, amplió su indagatoria y defendió su accionar médico. Su testimonio, que modificó el cronograma previsto para la audiencia, combinó cuestionamientos técnicos con momentos de fuerte carga emocional.

El imputado —acusado de homicidio simple con dolo eventual— solicitó intervenir en dos oportunidades ante el tribunal. En la primera exposición, se enfocó en aspectos médicos y apuntó contra conclusiones de la autopsia, apoyándose en estudios científicos para rechazar, entre otros puntos, que el exfutbolista haya atravesado una agonía prolongada antes de su fallecimiento.

Además, se refirió a su rol en la internación domiciliaria donde murió Maradona el 25 de noviembre de 2020 y aseguró que no estaba a cargo del tratamiento integral. “Yo era neurocirujano”, sostuvo, al tiempo que negó haber tenido responsabilidad directa en el seguimiento clínico diario del paciente.

En una segunda intervención, el médico adoptó un tono más personal y recordó su relación con el exjugador. Con la voz entrecortada, expresó: “Lo amaba, era mi amigo”, y remarcó que la admiración que sentía por él “no se va a ir nunca”. Según relató, el vínculo se inició años antes del fallecimiento y estuvo atravesado por una cercanía que trascendía lo profesional.

Durante su declaración, también describió el deterioro que observó en la salud de Maradona en los meses previos a su muerte, en pleno contexto de pandemia, y aseguró que intentó impulsarlo a seguir tratamientos médicos. “Lo veía triste, con problemas personales. Yo intentaba ayudarlo”, afirmó.

Luque dedicó parte de su exposición a cuestionar aspectos centrales de la autopsia, como el peso del corazón y la falta de determinadas mediciones que, según sostuvo, son clave para diagnosticar patologías cardíacas. También puso en duda la interpretación de signos como la hinchazón del cuerpo y la duración de la agonía, al considerar que no existen elementos concluyentes para sostener esas hipótesis.

Su declaración implicó la suspensión de los testimonios previstos para esa jornada, entre ellos el de médicos, policías y familiares del exfutbolista. Antes de finalizar, el neurocirujano sostuvo brevemente su postura frente a la causa: “Soy inocente y lamento mucho su muerte”.

El proceso judicial continúa con la expectativa de nuevas declaraciones del propio Luque, quien adelantó que volverá a hablar durante el desarrollo del juicio. Mientras tanto, el caso sigue generando fuerte repercusión pública en torno a las responsabilidades médicas en los últimos días de vida de Maradona.