El futuro de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid se encuentra en un momento de máxima tensión tras su ausencia en el primer entrenamiento posterior al empate ante el Villarreal. Según la información emitida por el club, el delantero argentino se ausentó por una “indisposición” como consecuencia de una mala noche. Esta situación se produce en un contexto marcado por las especulaciones sobre su continuidad y las presiones recibidas por parte de la afición del Metropolitano, que el pasado domingo lo abucheó tras su regreso a la competición.
Fue entonces que la ausencia del delantero argentino ha incrementado las dudas sobre su permanencia en el equipo rojiblanco, según reportaron Sport y El Mundo Deportivo. El atacante, que ingresó en el minuto 66 del partido ante el Villarreal tras su participación en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá con la selección argentina, no acudió al Centro Deportivo de Majadahonda, donde el Cholo Simeone comenzó a preparar el próximo compromiso frente al Sevilla.
La situación de La Araña se ha vuelto uno de los temas más delicados para la directiva del club madrileño. La ausencia ocurre cuando las especulaciones sobre su futuro no cesan y quedan pocos días del cierre del mercado de fichajes, fijado para el 1 de septiembre para las cinco ligas más importantes de Europa.
El conflicto entre el deseo del jugador y la postura del club se ha intensificado desde el pasado 22 de junio, fecha en la que Álvarez solicitó formalmente una transferencia. Según confirmaron los medios españoles, el delantero mantiene su intención de fichar por el FC Barcelona, opción que el Atlético ha rechazado de forma reiterada. La entidad colchonera desestimó una oferta de 100 millones de euros, a pagar en seis plazos, presentada por el club catalán a comienzos de junio. ¿Cuál fue la respuesta del Atlético de Madrid? Que el club que preside Joan Laporta se remita a la cláusula de rescisión de 500 millones de euros, una cifra considerada prohibitiva.
Sin embargo, a medida que transcurren los días en Madrid, al parecer, existiría un sector dentro del consejo de administración rojiblanca dispuesto a reconsiderar la venta si la oferta del Barcelona satisface los intereses económicos del club, según detalló Sport.
Esta posición no es unánime. La dirección encabezada por Miguel Ángel Gil Marín y Mateu Alemany sigue firme en su negativa a negociar con el club catalán para evitar reforzar a un rival directo. En ese escenario, el Arsenal ha manifestado interés en el futbolista, aunque hasta el momento no ha presentado una oferta que cumpla con las exigencias del Atlético. El club madrileño ha fijado el precio de salida en 150 millones de euros y la preferencia de un pago único. Sin embargo, la voluntad de Álvarez sigue orientada a continuar su carrera en el campeonato español, rechazando la alternativa del fútbol inglés.
En lo que respecta a Simeone, el entrenador manfiesteó públicamente su deseo de contar con el delantero argentino y le ha transmitido que seguirá formando parte de sus planes deportivos. Aunque se desligó del tema dejando la resolución de la situación en manos del club y del propio futbolista.
El ambiente en el Metropolitano se ha visto alterado tras el último encuentro ante el Villarreal, donde Álvarez recibió silbidos y cánticos en su contra por parte de un sector de la afición, molesta por su intención de abandonar la entidad. La relación entre el futbolista y la grada se ha resentido en las últimas semanas. A medida que el mercado de fichajes avanza hacia su fase final, la incertidumbre sobre la situación de Julián Álvarez se mantiene. De acuerdo con los medios españoles, una parte de la estructura del club observa con preocupación la posibilidad de retener a un jugador descontento toda la temporada, mientras que la directiva principal sigue reacia a abrir la puerta al Barcelona.
Fuente: EFE