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La morosidad en préstamos personales marcó un nuevo récord en junio y alcanzó el 16,4%

El índice general de créditos familiares con atrasos se mantuvo en 12,8%, aunque el comportamiento fue dispar entre las distintas líneas. La mora en tarjetas de crédito bajó al 12,6%, mientras que los préstamos personales continuaron deteriorándose.

21 de agosto de 2026


La morosidad de los créditos otorgados a las familias argentinas mostró señales mixtas durante junio. Si bien el indicador general se mantuvo estable en 12,8%, la situación fue diferente según el tipo de financiamiento: mientras la irregularidad en las tarjetas de crédito disminuyó, los préstamos personales alcanzaron un nuevo máximo.

Los datos surgen del último Informe sobre Bancos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y confirman que el nivel de incumplimiento continúa siendo elevado, pese a que en junio se interrumpió la tendencia ascendente que se venía registrando desde noviembre de 2024.

Préstamos personales: la mora volvió a subir

El dato más preocupante se registró en los préstamos personales, donde la morosidad pasó del 15,9% en mayo al 16,4% en junio, marcando un nuevo récord.

Uno de los factores que incide sobre este escenario es el costo del financiamiento. La Tasa Nominal Anual (TNA) de los préstamos personales se mantiene alrededor del 65% desde hace varios meses, un nivel que continúa siendo elevado frente a las expectativas de inflación.

La situación también empeoró, aunque de manera más moderada, en los créditos prendarios. En este caso, la irregularidad pasó del 7,7% al 7,9% entre mayo y junio.

En cambio, la mora en los créditos hipotecarios permaneció estable en el 1,6%.

Baja la morosidad en las tarjetas de crédito

La principal señal positiva apareció en las tarjetas de crédito, una de las líneas que más había sufrido el incremento de los atrasos.

El índice de irregularidad descendió del 13,1% registrado en mayo al 12,6% en junio.

De esta manera, el comportamiento de las distintas líneas de financiamiento muestra un escenario heterogéneo, con una mejora en las tarjetas que contrasta con el deterioro de los préstamos personales.

Por qué se frenó la suba de la mora

Desde el BCRA explicaron que la estabilización del indicador general respondió a dos factores principales.

Por un lado, se produjo una desaceleración en el crecimiento real de la cartera irregular, en parte como consecuencia del traspaso a la categoría de créditos irrecuperables de algunos deudores que hasta mayo figuraban como morosos.

Al mismo tiempo, se registró un aumento real del financiamiento total, lo que amplió el denominador utilizado para calcular el índice de morosidad.

Otro elemento que pudo contribuir a contener el deterioro fueron los planes de refinanciación de deudas ofrecidos por los bancos, que alcanzaron niveles elevados y permitieron reestructurar parte de los compromisos pendientes.

Persisten las dudas sobre la evolución del crédito

Aunque la estabilidad del indicador general representa una mejora respecto de los meses anteriores, los analistas advierten que todavía no puede descartarse un nuevo incremento de la morosidad durante el tercer trimestre.

Un relevamiento de la consultora 1816 señaló que la irregularidad continuó aumentando en 18 de las 30 principales entidades financieras y que el crecimiento real del financiamiento al sector privado todavía es limitado.

Además, el comportamiento de los deudores que acumulan atrasos de entre 31 y 90 días genera preocupación. Según datos citados por Adcap, entre junio de 2025 y junio de 2026, apenas el 22,5% de quienes se encontraban en esa situación logró volver a estar al día. En cambio, el 47,6% pasó a la categoría más grave de incumplimiento.

La situación de las empresas

En el caso de las empresas, la proporción de financiamiento con atrasos se mantuvo estable en 3,5% durante junio.

Si se consideran conjuntamente los créditos de familias y empresas, el nivel de irregularidad se ubicó en 7,6%, ligeramente por debajo del 7,7% registrado en mayo.

Por sectores, los mayores niveles de preocupación se concentran en la construcción y la industria. Entre las provincias con indicadores más comprometidos aparecen Santiago del Estero, La Rioja, Chubut, Mendoza y Salta.

Así, mientras la mora general logró frenar su escalada durante junio, el nuevo récord registrado en los préstamos personales muestra que el deterioro de la capacidad de pago de los hogares todavía constituye uno de los principales focos de preocupación para el sistema financiero.