El Gobierno nacional comenzó a acumular apoyos clave entre gobernadores radicales y de fuerzas provincialistas para avanzar con la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, en una estrategia que apunta a cerrar el cerco sobre el peronismo en el Senado. En la Casa Rosada reina un clima de optimismo luego de que varios mandatarios adelantaran su predisposición a acompañar la iniciativa durante las sesiones extraordinarias convocadas por el Ejecutivo.
El encargado de articular políticamente el respaldo territorial es el ministro del Interior, Diego Santilli, quien volvió a salir a la ruta para consolidar consensos, tal como ocurrió durante el tratamiento del Presupuesto 2026. En esta nueva ronda de reuniones, Santilli ya visitó Chubut, Chaco, Mendoza, San Juan y Salta, y en varios de esos distritos obtuvo compromisos explícitos de apoyo legislativo.
Entre los gobernadores que se manifestaron a favor se encuentran el chaqueño Leandro Zdero, el mendocino Alfredo Cornejo, el sanjuanino Marcelo Orrego y el salteño Gustavo Sáenz, quienes coinciden en la necesidad de modernizar el régimen laboral para mejorar la competitividad, atraer inversiones y generar empleo formal. Sus posicionamientos fortalecen al oficialismo en la Cámara alta, donde el proyecto necesitará acuerdos amplios para prosperar.
Zdero calificó la reforma como “una herramienta central para recuperar competitividad y generar empleo”, mientras que Cornejo sostuvo que permitirá que más trabajadores se incorporen a la economía formal y aportará previsibilidad al sector privado. Sáenz, en tanto, aseguró que “no hay que tenerle miedo al cambio” y remarcó su voluntad de diálogo con el Gobierno nacional. Orrego también puso el acento en la necesidad de impulsar el empleo privado en todas las provincias.
Sin embargo, el respaldo político no llega sin condiciones. Santilli regresa de cada encuentro con una agenda cargada de reclamos, que incluyen pedidos de obra pública, rutas, asistencia financiera y deudas previsionales. En Neuquén, donde se reunirá con el gobernador Rolando Figueroa, uno de los temas centrales será la coparticipación del impuesto a los combustibles y la deuda de Nación con la caja jubilatoria provincial. Una situación similar se espera en Entre Ríos, donde lo recibirá Rogelio Frigerio, aliado del oficialismo.
Mientras tanto, el peronismo intenta reordenarse frente al avance del Gobierno. El PJ presentó un proyecto alternativo de reforma laboral y la CGT busca sumar a gobernadores preocupados por el impacto de la iniciativa en la coparticipación y el impuesto a las Ganancias. En paralelo, la Casa Rosada intenta seducir a mandatarios justicialistas dialoguistas como Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca).
Por ahora, predominan los gestos y compromisos verbales. Gobernadores con peso propio, como Maximiliano Pullaro en Santa Fe y Martín Llaryora en Córdoba, mantienen silencio y se reservan su posición. En el Gobierno lo saben: la verdadera definición llegará cuando el proyecto se debata en el recinto y los votos se cuenten uno por uno.


