La Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) realizó este viernes un conversatorio para abordar el fenómeno de El Niño, su relación con el cambio climático y las estrategias para gestionar el riesgo hídrico en la región.
La actividad, denominada “Fenómeno de El Niño: cambio climático y gestión del riesgo hídrico”, se desarrolló con modalidad híbrida y reunió a especialistas de la Universidad, del Conicet y del Gobierno de Santa Fe.
El encuentro estuvo orientado a poner en común información científica y herramientas de planificación ante escenarios climáticos que pueden incrementar el riesgo de lluvias extremas e inundaciones.
El decano de la FICH-UNL, Felipe Franco, explicó que la iniciativa busca fortalecer el vínculo entre la Universidad y los gobiernos locales y provincial. En ese sentido, destacó el aporte que pueden realizar los equipos científicos para comprender el fenómeno y anticipar posibles escenarios.
“Principalmente la Universidad está trabajando muy en conjunto con los gobiernos locales y el gobierno provincial, de manera de colaborar dentro de lo que es la expertise de la Universidad”, señaló Franco.
Además, remarcó la importancia de conocer las medidas estructurales y no estructurales disponibles para enfrentar eventos extremos y destacó el papel de la investigación científica en la planificación y la concientización.
El Niño y sus efectos en la región
Durante el conversatorio, Gabriela Müller, investigadora del Centro de Estudios de Variabilidad y Cambio Climático (CEVARCAM) de la FICH-UNL y del Conicet, explicó las características del fenómeno y las perspectivas para los próximos meses.
Según señaló, los pronósticos actuales advierten sobre una probabilidad del 80% de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte. Sin embargo, aclaró que esto no permite anticipar por sí solo cuáles serán los impactos concretos sobre Santa Fe.
“No tenemos que alarmarnos debido a que hemos tenido otros eventos en el pasado, El Niño, muy fuertes, que nos han dejado una buena experiencia ante qué podemos estar expuestos”, sostuvo.
Müller explicó que la intensidad del fenómeno es uno de los factores que determinan sus consecuencias, pero no el único. Las condiciones atmosféricas que se presenten durante su desarrollo también pueden modificar significativamente los impactos.
Como antecedente, mencionó el fenómeno de El Niño de 2015-2016, que tuvo una intensidad importante pero no produjo en la región los efectos que podrían haberse esperado debido a la intervención de otros factores atmosféricos que moderaron su impacto.
“Depende de otros factores que están actuando en el momento que se está desarrollando El Niño”, explicó la investigadora.
El cambio climático, un factor adicional
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la relación entre El Niño y el cambio climático. Müller explicó que el calentamiento global no necesariamente modifica la duración del fenómeno, que suele extenderse entre nueve meses y un año, pero sí puede incrementar la intensidad de algunos de sus impactos.
En particular, señaló que en la región el cambio climático puede favorecer una mayor ocurrencia de eventos extremos de precipitación, con potenciales consecuencias sobre las inundaciones.
“El cambio climático actúa principalmente en los impactos que puede provocar”, explicó Müller, y agregó que se trata de “una componente adicional que hay que también tenerla en cuenta”.
La investigadora señaló además que el sudeste de Sudamérica constituye una de las regiones que puede verse más afectada por El Niño, con un aumento de las precipitaciones por encima de los valores normales.
En el caso de Santa Fe y el resto del Litoral argentino, sostuvo que existe una perspectiva de precipitaciones superiores a los valores habituales, aunque aclaró que los registros considerados normales varían según cada región.
Más tiempo para prepararse
Uno de los aspectos destacados por Müller fue la posibilidad de contar con información con mayor anticipación respecto de otros episodios del fenómeno.
“Es la primera vez que tenemos tanto tiempo de anticipación, conocimiento sobre este fenómeno”, afirmó. Según explicó, disponer de pronósticos con anticipación permite mejorar la preparación y adoptar medidas antes de que se produzcan eventuales eventos extremos.
De todos modos, remarcó que todavía no es posible determinar con precisión cuáles serán los impactos que tendrá El Niño en Santa Fe, ya que el fenómeno se encuentra en desarrollo y su comportamiento estará condicionado por múltiples variables.
Gestión del riesgo hídrico
El conversatorio también incluyó exposiciones vinculadas específicamente con la planificación frente a inundaciones.
Carlos U. Paoli, profesor honorario de la UNL y docente investigador de la FICH, abordó los planes de contingencia por cuencas como una herramienta para mejorar la gestión de las inundaciones. Su presentación estuvo enfocada en los criterios para elaborar e implementar estos planes y en las responsabilidades de los distintos actores involucrados.
A su turno, Nicolás Mijich, representante del Gobierno de Santa Fe, analizó la importancia de la Gestión Integrada de los Recursos Hídricos para avanzar desde una respuesta centrada en la reacción ante emergencias hacia una planificación anticipada.
En ese marco, repasó las medidas estructurales y no estructurales implementadas por la Provincia para abordar la gestión del riesgo hídrico.
El antecedente de 2003
Ante la consulta sobre la posibilidad de que un fenómeno como el actual pueda generar una situación similar a la inundación de Santa Fe de 2003, Müller planteó que las condiciones actuales son diferentes y aclaró que una comparación de ese tipo requiere incorporar variables específicamente hidrológicas.
“Creo que las condiciones son diferentes, pero eso tienen que hablar los especialistas en hidrología”, sostuvo.
De esta manera, desde la FICH-UNL remarcaron que la anticipación, la información científica y la planificación constituyen herramientas centrales para reducir los riesgos asociados a fenómenos climáticos extremos, en un escenario en el que El Niño y el cambio climático pueden combinarse para generar mayores precipitaciones y episodios de intensidad significativa en la región.