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Las señales que pueden advertir un problema cardiovascular antes de un episodio grave

Algunas alteraciones en la piel, cambios detectables en análisis de sangre y la presencia de placas en las arterias pueden ofrecer indicios de un riesgo cardiovascular antes de que aparezca un infarto o un accidente cerebrovascular. Nuevas investigaciones buscan mejorar la detección temprana de estos problemas

05 de octubre de 2026


Las enfermedades cardiovasculares pueden avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes. Uno de los principales procesos asociados es la aterosclerosis, que ocurre cuando se acumulan placas en las arterias y se altera progresivamente el flujo sanguíneo.

Por eso, distintos equipos científicos trabajan en la identificación de señales que permitan detectar el riesgo antes de que se produzca una emergencia.

Una señal visible alrededor de los ojos

Uno de los hallazgos recientes está relacionado con el xantelasma, unas placas amarillentas que pueden aparecer alrededor de los párpados debido a la acumulación de colesterol y otras grasas en determinadas células.

Un estudio publicado en Atherosclerosis analizó a casi 18.000 personas con esta condición y un grupo similar de control. Durante una década de seguimiento, quienes presentaban xantelasma tuvieron entre dos y tres veces más riesgo de sufrir un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular o un episodio isquémico transitorio.

Los investigadores aclararon que el xantelasma no provoca por sí mismo un infarto o un ACV, sino que podría funcionar como una señal para identificar a personas que necesitan una evaluación de sus factores de riesgo cardiovascular.

La inflamación también puede dejar pistas

Otra investigación reciente puso el foco en la inflamación crónica de bajo grado. El análisis de casi 500.000 personas encontró que niveles elevados de un marcador sanguíneo denominado GlycA estaban relacionados con un mayor riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca o muerte por causas cardiovasculares.

El estudio también observó modificaciones en la estructura y el funcionamiento del corazón asociadas con niveles elevados de inflamación. Esto refuerza la hipótesis de que algunos cambios cardiovasculares pueden comenzar mucho antes de que aparezcan síntomas.

La aterosclerosis puede comenzar mucho antes

Otro trabajo internacional, que incluyó a más de 16.800 adultos sin enfermedad cardiovascular conocida, detectó placas en las arterias en más de la mitad de los participantes.

La presencia de estas lesiones aumentó con la edad, aunque también fueron encontradas en adultos jóvenes. Los resultados sugieren que el proceso de formación de placas puede comenzar décadas antes de que una persona sufra un evento cardiovascular.

Síntomas que no conviene ignorar

Más allá de estos marcadores, existen síntomas que pueden aparecer antes o durante un problema cardíaco. Dolor o presión en el pecho, falta de aire, sudor frío, náuseas, mareos, cansancio inusual y molestias que se extienden hacia el brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula son algunas de las señales posibles.

No todas las personas presentan los mismos síntomas. En mujeres, adultos mayores y personas con diabetes, las manifestaciones pueden ser menos evidentes y confundirse con otros problemas.

La aparición de molestias nuevas, especialmente si son intensas o persistentes, requiere atención médica inmediata. Los ataques cardíacos pueden presentarse de manera repentina, pero también existen casos en los que aparecen señales de advertencia durante horas, días o incluso semanas.

La importancia de los controles

La detección temprana permite evaluar factores como la presión arterial, el colesterol, la glucosa, el peso y los antecedentes familiares. Según cada caso, los profesionales pueden indicar estudios adicionales para determinar si existen alteraciones en el corazón o las arterias.

Los nuevos estudios apuntan a ampliar las herramientas disponibles para identificar el riesgo cardiovascular antes de que se produzca una emergencia. La presencia de una señal aislada no significa necesariamente que exista una enfermedad, pero puede ser un motivo para realizar una evaluación médica y controlar los factores de riesgo.