La ciudad de Santa Fe atraviesa una transformación demográfica y social que también impacta en la vivienda, la educación, el trabajo, la economía y la movilidad. Así lo muestra un nuevo informe de Santa Fe Cómo Vamos, elaborado por la Municipalidad de Santa Fe y la Bolsa de Comercio, con participación de la UNL, la UTN y la UCSF.
El estudio reúne más de 15 años de estadísticas y permite observar algunos de los principales cambios que atraviesa la capital provincial.
Menos nacimientos y una población que envejece
Uno de los principales datos del informe está relacionado con el crecimiento de la población. Entre los censos de 2010 y 2022, la ciudad de Santa Fe aumentó su población un 4,4%, hasta alcanzar los 408.572 habitantes.
El crecimiento fue considerablemente menor al registrado en algunas localidades del Gran Santa Fe. En el mismo período, Sauce Viejo creció un 77,8% y Arroyo Leyes un 59,7%.
Uno de los factores que explica esta diferencia es la fuerte caída de la natalidad. En Santa Fe pasó de 21,8 nacimientos cada 1.000 habitantes en 2014 a 8,7 en 2025.
Al mismo tiempo, la tasa de mortalidad llegó a 10,6 por mil, lo que produjo en 2025 un crecimiento vegetativo negativo de -1,9.
El envejecimiento de la población también se profundizó. Actualmente hay 61,5 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 14. La proporción supera el promedio provincial, de 60,1, y el nacional, de 53,4.
La situación es todavía más marcada en algunos sectores de la ciudad: en el distrito Centro hay 124,5 adultos mayores por cada 100 menores de 14 años, mientras que en el distrito Este la relación llega a 101,2.
Más hogares y menos personas por vivienda
Los cambios demográficos también se reflejan en la estructura de los hogares. Entre 2010 y 2022, la cantidad de hogares creció un 20%, por encima del aumento de la población.
Los hogares integrados por una o dos personas ya representan el 52,3% del total. En el distrito Centro, la proporción supera el 71%.
También se modificó el mercado habitacional. Los hogares que alquilan pasaron de representar el 17,6% al 23,4% del total.
En paralelo, los departamentos ganaron participación y representan el 22,8% de las viviendas particulares ocupadas. Dentro de las nuevas construcciones, los departamentos de un dormitorio son los más proyectados y representan, en promedio, el 51,1%.
En cuanto a los servicios, el 93,8% de los hogares cuenta con acceso a agua potable. Sin embargo, persisten diferencias importantes en infraestructura: la cobertura de desagües cloacales alcanza al 61,9% y la de gas natural de red al 50,9%.
Más mujeres en la universidad y cambios en la maternidad
La educación superior también refleja parte de las transformaciones sociales de la ciudad. Entre 2008 y 2024, la matrícula universitaria santafesina creció un 67,2%.
Las mujeres explican buena parte de ese crecimiento y actualmente representan el 60,6% de los estudiantes universitarios. Su matrícula aumentó un 88,2% durante el período analizado.
También se incrementó su presencia en carreras de ingeniería de la UTN, donde alcanzan el 19,3% de la matrícula.
Estos cambios educativos se producen al mismo tiempo que se modificaron las pautas de maternidad. La tasa global de fecundidad prácticamente se redujo a la mitad entre 2010 y 2022: pasó de 75,1 a 40,6 nacimientos cada 1.000 mujeres.
También disminuyó de manera significativa la maternidad adolescente. Los nacimientos de madres adolescentes representaban el 18,6% en 2014 y bajaron al 8,5% en 2025.
En sentido contrario, aumentó la proporción de madres de 35 años o más, que llegó al 20,9%, más del doble que la registrada entre las madres jóvenes.
En el mercado laboral, sin embargo, continúan las diferencias entre varones y mujeres. La tasa de empleo masculina promedió 48,9%, frente al 32,5% de la femenina.
Santa Fe, polo universitario y científico
La ciudad mantiene además una fuerte capacidad de atracción de estudiantes. Más del 54% de los nuevos ingresantes universitarios proviene de localidades ubicadas fuera del aglomerado del Gran Santa Fe, tanto del interior provincial como de otras provincias.
El crecimiento también se observa en el sistema científico. Entre 2015 y 2024, la cantidad de investigadores y becarios del CONICET aumentó un 59,2%, hasta alcanzar 1.334 profesionales.
Las principales áreas de investigación están vinculadas con las ingenierías, las ciencias agrarias y la salud.
El perfil científico y tecnológico también aparece reflejado en la actividad exportadora. El 71,2% de las exportaciones santafesinas corresponde a Manufacturas de Origen Industrial (MOI).
Aunque disminuyó el volumen físico exportado, el valor promedio por tonelada se triplicó en 15 años: pasó de unos 1.000 a 3.000 dólares. El dato muestra un mayor peso de productos con valor agregado en las ventas externas.
Una economía con bajo crecimiento y más cuentapropistas
En materia económica, el informe señala que la actividad local atravesó los últimos años sin una expansión sostenida.
El comercio continúa siendo el principal generador de empleo privado registrado, con el 24,2% de los puestos. Sin embargo, el sector también enfrenta dificultades, entre ellas una tasa promedio de locales desocupados del 17,6% entre 2021 y 2026 y una pérdida del poder adquisitivo de los salarios.
En el Gran Santa Fe también aumentó el peso del trabajo por cuenta propia, que representa el 29,2% del empleo total. Dentro de este grupo, la informalidad alcanza al 64,2%.
Más vehículos y cambios en la movilidad
La movilidad urbana también se modificó durante los últimos años. El parque automotor creció un 43,1%, hasta alcanzar una relación de 53 vehículos cada 100 habitantes.
El crecimiento fue particularmente importante entre las motocicletas, cuya presencia se duplicó hasta llegar a unos 20 vehículos cada 100 habitantes.
Al mismo tiempo, el transporte urbano de colectivos perdió pasajeros: en comparación con 2011, la cantidad de usuarios cayó un 30,8%.
A este escenario se sumaron nuevas alternativas de movilidad, como las aplicaciones de viajes y el sistema de bicicletas públicas. Pese a esos cambios, el transporte público continúa teniendo un papel central en los desplazamientos cotidianos de los santafesinos.
El informe también registra una tendencia descendente en las tasas de siniestros viales fatales, tanto entre motociclistas como entre automovilistas.