El presidente argentino, Javier Milei, afirmó que Irán es “enemigo” de la Argentina durante una disertación realizada en la Yeshiva University, en la ciudad de Nueva York. En su exposición ante estudiantes y autoridades académicas, el mandatario ratificó además el alineamiento de su gobierno con Estados Unidos y Israel en materia de política internacional.
Durante su intervención, Milei vinculó su postura con los atentados ocurridos en el país en la década de 1990. “Nos han puesto dos bombas, una en la AMIA y otra en la Embajada de Israel en Buenos Aires. Por lo tanto, son nuestros enemigos”, sostuvo. En ese sentido, agregó que la Argentina mantiene “una alianza estratégica con Estados Unidos e Israel”.
El mandatario también reivindicó su cercanía con el Estado israelí. “Yo me siento orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”, afirmó ante un auditorio colmado de estudiantes que siguieron la actividad en la universidad judía neoyorquina.
Milei llegó al establecimiento acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el vocero y jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno. En las inmediaciones del campus se dispuso un operativo de seguridad, mientras que dentro del edificio se realizaron controles a los asistentes.
La exposición abordó dos ejes principales: la situación geopolítica en Medio Oriente y su visión sobre economía, moral y política. En relación con el escenario internacional, el presidente respaldó la agenda del exmandatario estadounidense Donald Trump y sostuvo que la cooperación entre Washington e Israel puede influir en conflictos globales.
La actividad fue presentada por el rector de la universidad, el rabino Ari Berman, quien destacó la presencia del mandatario argentino y su perfil dentro del debate económico contemporáneo.
Durante el tramo final de su exposición, Milei retomó algunos conceptos de sus discursos recientes sobre economía y política. Entre otras definiciones, criticó el sistema impositivo y cuestionó la idea de que los impuestos se pagan voluntariamente, además de insistir en su postura sobre la relación entre moral y acción política.
Tras casi dos horas de intervención, el presidente cerró su presentación ante los estudiantes con su habitual consigna: “Viva la libertad, carajo”.
