La Asamblea de Expertos de Irán designó a Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo del país, en reemplazo de su padre, Ali Khamenei, quien murió el 28 de febrero en medio de los ataques militares lanzados por Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
El órgano religioso encargado de elegir al máximo dirigente de la República Islámica anunció la decisión en una sesión extraordinaria. En un comunicado oficial, informó que la designación se realizó tras “estudios cuidadosos y extensos” y con el voto mayoritario de sus integrantes. De esta manera, Mojtaba Khamenei se convierte en el tercer líder supremo desde la instauración del régimen tras la Revolución Islámica de Irán de 1979.
Minutos después del anuncio, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica expresó públicamente su lealtad al nuevo líder y afirmó que acatará sus directivas. Esta fuerza militar es uno de los pilares del sistema político iraní y mantiene un rol clave tanto en la seguridad interna como en la estrategia regional del país.
La sucesión ocurre en un contexto de fuerte tensión en Medio Oriente. Tras la muerte de Ali Khamenei —quien ejerció el cargo durante más de tres décadas— Estados Unidos e Israel intensificaron sus advertencias sobre la transición política en Teherán. El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó que cualquier liderazgo en Irán debería contar con la aprobación de Washington y sostuvo que, de lo contrario, “no durará mucho”.
Desde el gobierno iraní respondieron que la elección del líder supremo es un asunto interno del país. Mientras tanto, el ejército israelí advirtió que continuará con sus operaciones militares contra objetivos vinculados al régimen y contra quienes participen en la designación del sucesor.
El poder del líder supremo
El cargo de líder supremo es la máxima autoridad política y religiosa dentro de la Irán. Desde esa posición se ejerce el control sobre las fuerzas armadas, la política exterior, el sistema judicial y las principales instituciones del Estado.
Mojtaba Khamenei, de 54 años, era considerado desde hace tiempo uno de los principales candidatos a suceder a su padre. Aunque mantuvo un perfil público relativamente bajo, se le atribuye una fuerte influencia en los círculos de poder del país, especialmente en la Guardia Revolucionaria y entre sectores conservadores del clero chiita.
Nacido en 1969 en Mashhad, participó como combatiente en la Guerra Irán‑Irak durante la década de 1980. Con el ascenso de su padre al liderazgo supremo en 1989, su figura comenzó a ganar peso dentro de la estructura política y religiosa del régimen.
Documentos diplomáticos estadounidenses divulgados por WikiLeaks lo describieron años atrás como una figura influyente detrás del poder formal en Teherán. En 2019, además, fue sancionado por el gobierno de Estados Unidos, que lo acusó de apoyar políticas regionales desestabilizadoras y de respaldar la represión de protestas internas.
La designación del nuevo líder supremo se produce tras semanas de conflicto militar con Israel y en medio de una ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv que busca limitar el programa nuclear iraní, una situación que mantiene a la región en un escenario de alta incertidumbre.
