La mujer había sido desalojada el 23 de septiembre del departamento en el que vivió durante más de siete décadas, en el barrio de Retiro. El operativo terminó con Maricarmen trasladada en camilla al Hospital Gregorio Marañón, donde permanecía internada desde entonces.
Su caso se convirtió rápidamente en un símbolo de la crisis habitacional en España. Tras el desahucio se organizaron movilizaciones y acampadas en distintas ciudades, entre ellas la instalada en la Puerta del Sol de Madrid. La situación también impulsó un fuerte debate político sobre los alquileres y los desalojos.
Maricarmen había vivido en el mismo departamento durante unos 71 años. El conflicto se inició luego de que la propiedad considerara extinguido su antiguo contrato de alquiler y reclamara una nueva renta que la jubilada no podía afrontar. Finalmente, tras la presión social, se alcanzó un acuerdo para que pudiera regresar a su hogar, pero no llegó a concretarse.
El Sindicato de Inquilinas comunicó su fallecimiento y sostuvo que el acuerdo alcanzado para permitir su regreso llegó demasiado tarde. La organización destacó además que su caso provocó manifestaciones multitudinarias, acampadas y una creciente discusión nacional sobre el derecho a la vivienda.
La muerte de Maricarmen volvió a poner el foco sobre la situación habitacional en España. En la Puerta del Sol, los manifestantes realizaron un minuto de silencio y marcharon hacia el Congreso bajo consignas contra los desalojos.