El caso salió a la luz tras el testimonio de Soledad Martínez, cuya madre asistió con un pico de tensión arterial (22 de presión) al Sanatorio Mayo, su prestador habitual por cápita. Al llegar, le negaron la atención inicial argumentando que la obra social la había trasferido al Sanatorio Americano. Si bien una médica de guardia la atendió de manera excepcional por tratarse de un cuadro de urgencia —al constatarse 24 de presión—, la institución confirmó que ya no puede brindarle servicios ni medicación.
Trámites paralizados y falta de información
Martínez se presentó en la sede de PAMI ubicada en calle 1.º de Mayo para solicitar el restablecimiento del centro de atención original. En el lugar observó a numerosos jubilados atravesando la misma problemática, a quienes únicamente se les hacía completar un formulario en papel sin otorgar un número de seguimiento o registro en el sistema.
Tras insistir, logró la carga formal del reclamo, aunque desde la propia dependencia le indicaron que la resolución depende de la administración central en Buenos Aires y que no hay plazos definidos para una respuesta (pudiendo demorar días, meses o no concretarse). Asimismo, le sugirieron recurrir a los medios de comunicación para visibilizar el reclamo. A pesar del cambio efectivo en la prestación, en la aplicación móvil de PAMI el Sanatorio Mayo continúa figurando como el centro asignado.
Impacto en la atención de los adultos mayores
La modificación intempestiva obliga a los pacientes a interrumpir tratamientos en curso, perder turnos gestionados con meses de anticipación y reiniciar sus historias clínicas con nuevos especialistas. A esto se suma el riesgo de que personas mayores afronten situaciones de urgencia médica en centros donde ya no cuentan con cobertura, sumado a las dificultades burocráticas y de movilidad para realizar los reclamos correspondientes.