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“Por qué se rompen nuestros niños”: advierten sobre el impacto de la salud mental y las redes sociales en chicos y adolescentes

La diputada Natalia Armas Belavi, el concejal Ignacio Laurenti y la psicóloga Liliana Olivieri participaron de una charla sobre salud mental infantil y adolescente. Plantearon la necesidad de involucrar a las familias, las escuelas y el Estado para detectar señales de alerta y prevenir situaciones de violencia, depresión e ideación suicida.

20 de agosto de 2026


La salud mental de niños y adolescentes fue el eje de una charla denominada “¿Por qué se rompen nuestros niños?”, de la que participaron la diputada provincial Natalia Armas Belavi, el concejal Ignacio Laurenti y la psicóloga Liliana Olivieri.

La actividad forma parte de un ciclo de iniciativas vinculadas al bienestar de los niños, las familias y los vínculos. En diálogo con el móvil de VEO Noticias, Armas Belavi explicó que la propuesta busca complementar el trabajo legislativo con herramientas concretas para la comunidad.

“Presentamos proyectos en pos del bienestar de los niños, de las familias, de los vínculos. Y complementamos con esta actividad”, señaló la legisladora.

En ese sentido, sostuvo que, mientras algunos proyectos no avanzan por cuestiones políticas, es importante acercar herramientas directamente a las familias y a quienes trabajan con niños y adolescentes.

“La pérdida de la salud mental avanza de manera agigantada”

Durante la charla, Olivieri puso el foco en el crecimiento de problemáticas como la ansiedad, la depresión y la ideación suicida en edades cada vez más tempranas.

“¿Por qué se rompen nuestros niños?” apunta, según explicó, a analizar la pérdida progresiva de la salud mental de niños y adolescentes y las responsabilidades que tienen los adultos frente a esta realidad.

“Es una pérdida de la salud mental que es progresiva, gradual, pero que avanza de manera agigantada y eso es lo que queremos detener”, sostuvo la psicóloga ante VEO Noticias.

Olivieri remarcó además que su mirada busca ser esperanzadora y que existen herramientas que pueden aplicarse desde las familias, las escuelas y las instituciones.

Un problema que requiere una respuesta comunitaria

Uno de los principales conceptos planteados durante la entrevista fue que la problemática no puede ser abordada exclusivamente desde el ámbito familiar.

“Esto no lo pueden arreglar los padres solamente desde sus hogares, no lo puede arreglar el Estado, no lo puede reparar la escuela si actuamos en soledad. Esto es un problema comunitario”, afirmó Olivieri.

En ese sentido, llamó a fortalecer una suerte de “educación en tribu”, donde familias, docentes, instituciones y organismos públicos trabajen de manera coordinada.

La especialista también advirtió que detrás de cada estadística hay una persona y una historia particular. Por eso, consideró fundamental no naturalizar los números relacionados con depresión, violencia o ideación suicida.

Las señales de alerta: mirar y escuchar

Otro de los ejes de la charla estuvo relacionado con la detección temprana de las señales que pueden indicar que un niño o adolescente atraviesa una situación de sufrimiento.

Olivieri explicó que pueden aparecer cambios en la conducta, mayor aislamiento o ensimismamiento y modificaciones en los hábitos cotidianos.

“Siempre hay señales previas”, afirmó, y destacó la importancia de que los adultos aprendan a observarlas.

En ese sentido, planteó que acompañar a los chicos implica mucho más que preguntarles cómo están: “Hay que mirarlo a los ojos y hay que escuchar también, no solo con los oídos sino con la mirada”.

El desafío de las redes sociales

La influencia de la tecnología y las comunidades digitales también ocupó un lugar central en el diálogo.

Olivieri advirtió que el hecho de que un niño o adolescente esté dentro de su casa no significa necesariamente que esté protegido, debido al acceso permanente a internet y las redes sociales.

“Antes pensábamos que un chico que estaba en su cuarto estaba seguro porque estaba bajo mi mismo techo. Hoy las pantallas nos llevan a un mundo al que no accedemos los adultos”, explicó.

Por eso, recomendó que los adultos conozcan cómo funcionan las nuevas tecnologías y acompañen activamente el uso que hacen los menores.

¿Hace falta regular el uso de los celulares?

Consultada sobre la posibilidad de establecer límites desde el Estado, Olivieri se mostró a favor de avanzar en regulaciones similares a las adoptadas en otros países.

“Yo anhelo mucho que existan leyes como las que existen en los países más desarrollados”, sostuvo, y puso como ejemplo las restricciones al uso de teléfonos celulares en las escuelas.

Para la psicóloga, el Estado y las instituciones educativas tienen también la responsabilidad de brindar información y herramientas a las familias, especialmente cuando los adultos a cargo no cuentan con conocimientos suficientes sobre tecnología.

“Una persona vale todo el oro del mundo”

Finalmente, Olivieri insistió en que la prevención requiere compromiso colectivo y que ninguna señal debe ser desestimada.

“Si a mí me dicen 1%, yo soy madre, pero ese 1% me toca a mí, una persona vale todo el oro del mundo”, afirmó.

Desde esa perspectiva, la propuesta busca generar conciencia y brindar herramientas concretas para que padres, docentes e instituciones puedan detectar a tiempo situaciones de sufrimiento y acompañar a niños y adolescentes antes de que las problemáticas se profundicen.

“Nos tenemos que ocupar, tenemos que trabajar entre todos”, concluyó la especialista en diálogo con VEO Noticias.