La comunidad de barrio Los Hornos se encuentra sumida en la impotencia y el hartazgo ante una ola de inseguridad que parece no tener fin. En un nuevo y audaz golpe, delincuentes ingresaron por segunda vez en menos de una semana al Centro de Salud Padre Cobo, donde no solo sustrajeron elementos de valor, sino que también provocaron destrozos en las instalaciones que brindan un servicio esencial a los vecinos.
El personal del centro de salud se encontró esta mañana con una escena desoladora. Según las primeras informaciones, los ladrones actuaron con total impunidad durante la madrugada, violentando las medidas de seguridad del edificio. Rompieron las rejas de una de las aberturas y forzaron el candado de una puerta para poder acceder al interior. Una vez dentro, revolvieron oficinas y consultorios, generando un gran desorden y daños materiales.
Lo más indignante para el personal es que entre los objetos sustraídos se encontraban las pavas eléctricas que la cooperadora y los propios trabajadores habían conseguido para reponer las que se habían llevado en el robo anterior, ocurrido apenas unos días atrás. Además del equipamiento, los delincuentes se apoderaron de una cantidad no especificada de medicamentos, afectando directamente la capacidad de atención del dispensario.
Pero el raid delictivo no se detuvo en el centro de salud. Los mismos malvivientes, o al menos se presume que se trata de los mismos por la modalidad y la cercanía, también ingresaron a la parroquia del barrio y a varias casas particulares de la zona, sembrando el miedo y la preocupación entre los residentes.
Este segundo robo en siete días ha colmado la paciencia de los vecinos y del personal sanitario, quienes reclaman de manera urgente mayores medidas de seguridad y una presencia policial efectiva para frenar la escalada de delitos que azota al barrio. La repetición del hecho en el mismo lugar y en tan corto tiempo evidencia una vulnerabilidad que exige una respuesta inmediata de las autoridades.

