La comunidad de Villa California, en la zona de la costa santafesina, se encuentra consternada tras un nuevo hecho de inseguridad que afectó directamente a un espacio comunitario y religioso. En las últimas horas, delincuentes ingresaron a robar en la capilla San Benito, tras violentar los accesos y provocar destrozos en el interior del inmueble.
El hecho fue descubierto el domingo por la mañana, alrededor de las 9:00, cuando los fieles y el equipo parroquial arribaron al templo para preparar la misa central de las 10:30. En diálogo con Veo Noticias, el presbítero Axel Arguinchona detalló el panorama con el que se encontraron: “Nos encontramos con una puerta del costado —que ingresa a la casa de la capilla, secretaría y sacristía— violentada. Al ingresar, otra puerta interior, la que da a la secretaría, también estaba tirada abajo. Estaba todo revuelto”.
El botín: las herramientas de los trabajadores
El sacerdote aclaró que en el lugar no se custodian elementos de valor económico importante. Sin embargo, el daño mayor afectó directamente a los trabajadores que llevan adelante tareas de mantenimiento y refacción en el predio eclesiástico.
“Nosotros ahí no tenemos cosas de valor, pero sí estamos haciendo una pequeña obrita en una de las salas de catequesis y a los muchachos que trabajan, a los obreros, les robaron los elementos de trabajo”, lamentó Arguinchona, al tiempo que confirmó que la institución se hará cargo de reponer lo sustraído: “Nos vamos a separar y hacer cargo desde la capilla porque ellos no han tenido la culpa de esta situación”.
Una problemática que se repite en la región
Arguinchona manifestó su profunda tristeza al señalar que lo sucedido en San Benito no constituye un hecho aislado en el distrito costero. “Es muy triste porque, primero, no somos un caso aislado. Ojalá fuéramos los únicos, pero en esta zona de Rincón hace un tiempo que están ocurriendo muchas cosas difíciles respecto a la violencia con las casas y las familias”, advirtió, describiendo un escenario que genera un ambiente “bastante complicado” y de malestar generalizado entre los vecinos.
Frente a esta situación, el religioso destacó que la comunidad y las vecinales se están movilizando activamente para hallar respuestas institucionales. Mencionó que la semana pasada mantuvieron un encuentro con el fiscal de la zona y que las reuniones continuarán con el fin de obtener “soluciones rápidas y que se mantengan en el tiempo”, evitando que las medidas de seguridad sean solo una respuesta transitoria.
“Hay una crisis espiritual muy grande”
Al ser consultado sobre la pérdida del sentido de respeto hacia los lugares sagrados o comunitarios, un fenómeno que Arguinchona ha observado a lo largo de su trayectoria por diversos barrios vulnerables de la provincia, el sacerdote santafesino fue categórico:
“Indudablemente que hay una crisis espiritual muy grande en toda nuestra sociedad. Y eso se ve en que ya el entrar en una casa de familia a robar es una pérdida de un valor muy grande, pero cuando ya se pierden los límites de lugares que son comunes —en el sentido de que los comparte todo el mundo, donde hay un trabajo de promoción humana muy importante—, todo eso va en desmedro de la sociedad”.
Finalmente, el sacerdote remarcó que, a pesar del mal trago, la comunidad no bajará los brazos ni detendrá su labor social y pastoral. Invocando una frase del Papa Francisco, concluyó: “Nadie se salva solo. En estas situaciones también tenemos que decirlo. Esto no nos va a hacer bajar los brazos, no vamos a dejar de trabajar ni de rezar ni de hacer cosas por los demás”.


