Un gravísimo accidente ferroviario conmocionó este sábado al sur de España. Dos trenes de alta velocidad chocaron en la localidad de Adamuz, en la provincia de Córdoba, luego de que una formación que viajaba desde Málaga hacia Madrid descarrilara y se cruzara de vía, impactando de frente contra otro tren que circulaba en sentido contrario. El saldo es devastador: al menos 39 personas murieron y más de un centenar resultaron heridas, 30 de ellas en estado grave.
El siniestro se produjo el 18 de enero, alrededor de las 19:45 (hora local), apenas una hora después de que el tren de la empresa privada Iryo partiera desde Málaga rumbo a la estación Puerta de Atocha, en Madrid. Según las primeras reconstrucciones, los últimos tres vagones de esa formación descarrilaron por motivos que aún se investigan, invadieron la vía contigua y colisionaron con un tren Alvia de la empresa estatal Renfe que se dirigía hacia Huelva.
Tras el impacto, varios vagones quedaron completamente destruidos y al menos dos coches del tren Alvia cayeron por un terraplén de unos cuatro metros de altura. Entre las víctimas fatales se encuentra el maquinista del tren de Renfe. En el Iryo viajaban 317 pasajeros, mientras que el Alvia transportaba a 187 personas.

El ministro de Transporte de España, Óscar Puente, calificó el hecho como “tremendamente extraño”, al remarcar que el descarrilamiento ocurrió en un tramo recto, con infraestructura recientemente renovada y con un tren “prácticamente nuevo”, con menos de cuatro años de antigüedad. En ese sector de la red ferroviaria, precisó, se invirtieron cerca de 700 millones de euros y las obras habían finalizado en mayo de 2025.
Puente evitó adelantar hipótesis sobre las causas del accidente y pidió prudencia. Señaló que cualquier explicación preliminar sería “pura especulación” y confirmó que una comisión técnica ya se encuentra investigando lo ocurrido. Desde la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) detallaron que el tren de Iryo descarriló en los desvíos de entrada a la estación de Adamuz e invadió la vía contigua, provocando también el descarrilamiento del tren de Renfe.
Mientras tanto, especialistas no descartan un posible fallo mecánico en las ruedas de los últimos vagones del tren que descarriló, aunque esa hipótesis deberá ser confirmada por los peritajes oficiales.
El accidente obligó a paralizar por varias horas el tráfico ferroviario entre Málaga y Madrid, uno de los corredores más transitados del país. Equipos de emergencia, bomberos y personal sanitario trabajaron durante toda la noche en el lugar, en una escena que dejó imágenes de extrema destrucción y dolor, y que vuelve a poner bajo la lupa los sistemas de seguridad del transporte ferroviario de alta velocidad en España.

