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Un estudio reveló que más de la mitad de los adultos argentinos ya estuvo expuesta al dengue

La investigación, realizada por científicos del Conicet y publicada en una revista internacional, detectó un aumento histórico de anticuerpos contra el virus. Advierten sobre el riesgo de nuevos brotes y la necesidad de reforzar las estrategias de prevención y vigilancia sanitaria.

02 de junio de 2026


Más del 50% de los adultos argentinos ya estuvo expuesto al dengue, según reveló un estudio realizado por investigadores del Conicet y otras instituciones científicas nacionales. El trabajo, publicado recientemente en la revista científica The Lancet Regional Health – Americas, muestra un crecimiento sin precedentes en la circulación del virus y plantea nuevos desafíos para el sistema de salud.

La investigación se basó en el análisis de muestras de sangre de 5.443 donantes adultos de distintas regiones del país. Los resultados indican que en 2025 el 50,6% de las personas estudiadas presentaba anticuerpos contra el dengue, una cifra que duplica ampliamente los registros obtenidos apenas dos años antes, cuando la seroprevalencia alcanzaba el 23,1%.

Los especialistas atribuyen este incremento a las grandes epidemias registradas en las temporadas 2022-2023 y 2023-2024, cuando Argentina alcanzó cifras récord de contagios. Durante el último gran brote se notificaron más de 580.000 casos y alrededor de 400 fallecimientos.

Fuertes diferencias entre regiones

El estudio también identificó marcadas diferencias geográficas. Las provincias del norte argentino presentan los niveles más elevados de exposición al virus. Tucumán encabeza el ranking con una seroprevalencia del 78,8%, seguida por Santiago del Estero con el 78,5%.

En contraste, las regiones del centro del país, incluyendo Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), registraron valores que oscilaron entre el 31,9% y el 35,7%.

Los investigadores explicaron que las condiciones climáticas favorables para la reproducción del mosquito Aedes aegypti y la circulación histórica del virus en el norte contribuyen a estos niveles de exposición. Sin embargo, advirtieron que la alta densidad poblacional de los grandes centros urbanos también favorece la propagación de la enfermedad, incluso en zonas menos propicias desde el punto de vista ambiental.

El impacto de las infecciones silenciosas

Uno de los aspectos destacados por los autores es que los datos reflejan tanto los casos diagnosticados como aquellos que nunca fueron detectados por el sistema sanitario. Se estima que hasta la mitad de las infecciones por dengue pueden cursar sin síntomas o con manifestaciones leves.

Por ese motivo, la cantidad de personas que estuvieron en contacto con el virus sería significativamente superior a la registrada oficialmente.

La comparación con estudios anteriores permite dimensionar la magnitud del fenómeno. Entre 2020 y 2021, una investigación realizada por el mismo equipo había encontrado anticuerpos contra el dengue en apenas el 14,4% de los participantes. En apenas cinco años, esa proporción se multiplicó hasta superar el 50%.

Mayor riesgo de cuadros graves

Los especialistas alertan además sobre una consecuencia potencialmente preocupante: el aumento de personas previamente infectadas incrementa el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad ante una nueva infección.

Esto se debe a que el dengue posee cuatro serotipos distintos. Haber contraído uno de ellos no genera inmunidad frente a los demás. Por el contrario, una segunda infección por un serotipo diferente puede desencadenar una respuesta inmunológica más intensa y aumentar la probabilidad de complicaciones.

Según los investigadores, durante los últimos brotes comenzó a predominar el serotipo DENV-2, distinto de los que habían circulado con mayor frecuencia en años anteriores, lo que podría elevar el riesgo de cuadros severos en futuras epidemias.

Un desafío para la salud pública

El informe advierte que algunas provincias del norte argentino comienzan a mostrar características similares a las de países donde el dengue circula de forma permanente y los brotes se repiten año tras año.

En ese contexto, los autores sostienen que será necesario fortalecer las estrategias de control del mosquito transmisor, mejorar los sistemas de vigilancia epidemiológica y evaluar medidas complementarias, como el monitoreo de donantes de sangre durante períodos de alta circulación viral y la implementación de políticas de vacunación adaptadas a cada región.

Aunque la actual temporada presenta un número relativamente bajo de casos confirmados, los investigadores remarcan que la expansión territorial del mosquito y el elevado porcentaje de población previamente expuesta configuran un nuevo escenario epidemiológico para Argentina.

Los resultados del estudio sugieren que el dengue dejó de ser un problema limitado a determinadas regiones y se consolidó como uno de los principales desafíos sanitarios del país, con una circulación cada vez más extendida y una población crecientemente expuesta al virus.