La inseguridad en el centro de la ciudad de Santa Fe sumó un nuevo capítulo este fin de semana. Un negocio dedicado a la venta de mates, yerba y accesorios, ubicado en San Jerónimo al 2900 —entre Crespo e Hipólito Yrigoyen—, fue blanco de un importante robo bajo la modalidad de escruche.
El hecho fue descubierto este lunes por la mañana cuando su propietario, Laureano, llegó para iniciar la jornada laboral y se encontró con una escena desoladora: la puerta abierta, vidrios estallados y un gran desorden dentro del inmueble. Según estimó el comerciante, el asalto se habría producido durante la madrugada del domingo, aprovechando la total soledad de la zona.
Los malvivientes ingresaron por la parte trasera del lote, el cual linda con el patio de una clínica. Tras acceder a ese sector, utilizaron una barra de hierro para forzar una reja y romper el vidrio de una ventana, elementos que les permitieron ingresar y saquear el local para luego darse a la fuga abandonando la herramienta en el lugar.
El botín y la desprotección en la zona
Al realizar el recuento de los daños y los elementos faltantes, el dueño del comercio confirmó que los delincuentes lograron llevarse:
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Una computadora.
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Dinero en efectivo.
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Una cantidad significativa de mercadería.
Una zona que se apaga de noche: “Nosotros nos vamos a las ocho de la noche y ya después queda muy oscuro por la falta de iluminación”, relató Laureano. Además, enfatizó que el patrullaje policial es prácticamente nulo en la zona y que, al ser un área mayormente comercial, el movimiento de personas en horas de la madrugada cae por completo.
Un golpe duro para un comercio joven
El comerciante, que alquila el local y lleva menos de un año establecido en esa dirección, manifestó su frustración ante un panorama que parece repetirse entre los habitantes de la cuadra. “Es la primera vez que me pasa, pero se ve que para los vecinos ya es algo frecuente porque no se asombran”, señaló a Veo Noticias con resignación.
Aunque el comercio cuenta con una cámara de seguridad, el dispositivo está orientado hacia el frente del negocio, por lo que no logró registrar el ingreso de los delincuentes por el patio trasero.
A pesar de contar con seguro y rejas en las aberturas, Laureano lamentó que este violento episodio lo obligará a sumar nuevos gastos para reforzar la seguridad, contemplando la instalación de un sistema de alarma e incluso la posibilidad de tapiar la ventana dañada para evitar futuros robos.

