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Minimizar los errores, esa es la clave

La opinión de César Carignano sobre la injerencia de la Secretaría Técnica de Fútbol en la gran actualidad del fútbol profesional de Unión.

07 de agosto de 2022


El fútbol y la vida tienen coincidencias y diferencias muy marcadas. Dentro de las primeras, eso de equivocarse y acertar seguido debe ser una de las más visibles.

Probablemente detrás de un acierto haya varios yerros. ¿Invisibles? Muy probablemente ¿Desconocidos por la mayoría? Indudablemente.

Así como detrás de una exposición oral brillante hay decenas de pruebas solitarias ante un espejo o frente a un grupo reducido que asiste y ayuda, detrás de un acierto deportivo hay muchas pruebas fallidas que van enseñando, potenciando, brindando la maravillosa experiencia del aprendizaje.

Los únicos que no se equivocan son los que no hacen. Máxima certera como pocas.

Entender que el error es parte del camino es una aceptación con lecturas opuestas. Algunos lo tomarán como justificativo para descansar en la idea de que es parte de la vida, sin evolucionar a partir de esas situaciones. Otros, en cambio, lo incorporarán como una serie de lecciones para no caer en las mismas equivocaciones.

Si en la vida nada es matemáticamente exacto en el deporte más popular de nuestro suelo, ese que premia la especulación y que no obliga a atacar para obtener puntos, menos aún. Por eso
el desafío no es eliminar el error ni aceptarlo como parte del juego sino proponerse minimizarlo al máximo. Cada quien desde su lugar. Desde los clásicos y desde los más jóvenes, incluyendo la Secretaría Técnica.

Y para ello es clave la preparación.

En un ámbito tan arcaico como el fútbol aceptar roles nuevos no es común ni masivo. Por eso, es importante que los primeros pasos sean firmes, para generar confianza en los escépticos. Pero nadie puede responder por otros. Ningún club puede hacerlo por otro. Cada experiencia es personal, propia de cada uno de ellos.

Este órgano de consulta dirigencial, de nexo entre quienes deciden el rumbo institucional y quienes lo hacen en el fútbol profesional, de revisión de plazos de contratos permanente, de acompañamiento a los jóvenes en esa compleja etapa de adaptación al profesionalismo es una herramienta valiosísima si es bien utilizada.

Para que no sea un paso en falso, o una simple marquesina, se precisa preparación en diversos ámbitos y convicción para desafiar un sistema prejuicioso como pocos.

Conocer el rumbo deportivo del club para buscar un entrenador acorde por fuera de la calesita mediática de nuestros medios, es determinante. Porque la lógica del primer mundo futbolero, esa que marca que los clubes definen su perfil para que los técnicos que arriben se adapten aquí no es muy normal. Como tampoco lo es bucear en el sub continente tanto como en el ascenso para encontrar variantes potables acordes al plan madre, ese que debe ser del club.

Interpretar el perfil de futbolistas a contratar para buscar opciones válidas donde pocos buscan, con esfuerzo y dedicación, es clave. Evitar los lugares comunes, andar con la mirada como arma cazando en la selva de videos de futbolistas que llenan los espacios informáticos sin desenfocarse no es sencillo. Precisa capacidad, espíritu de equipo y confianza de los superiores. Confianza que se obtiene gestionando con convicción y con objetivos claros.

Por último, entre tantas labores invisibles de esas que generan pertenencia, adaptabilidad al hostil medio del profesionalismo en este deporte, vínculos sanos entre entrenadores y dirigentes, está la contratación de incorporaciones que puedan ser prontamente refuerzos. No salvadores, refuerzos. Futbolistas que concuerden con el perfil futbolístico y humano del club lo que facilitará su integración y su entendimiento de la idea.

La Secretaría Técnica, el Manager o como quiera llamársele a su cargo, no contrata. Pero realiza la enorme tarea de barrenar el mercado para ofrecer opciones desconsideradas o ni siquiera registradas por el resto. Ver lo que pocos ven. Ese es el punto. Desde el capitán que se sentará en el banco hasta el joven que será opción en algún tiempo.

Nadie es perfecto ni infalible en este lío. Lo que se busca es ser potable y brindar alternativas que permitan sostener con criterio una línea de trabajo en el tiempo minimizando los errores.

Por ahí está el punto: en minimizar los errores. Y acrecentar los aciertos.

Eso es exactamente lo ha ocurrido en Unión desde la llegada de Roberto Battión y su equipo de trabajo. El tema, es que para conocer y reconocer su labor hay que mirar con detenimiento y seguimiento, del mismo modo en que ellos lo hacen en sus funciones. Sin flashes ni ruido. Con laburo y mucha pertenencia.

Podrá sorprender a más de uno, podrá incluso parecer mágico en un deporte donde la lógica se va de gira bastante seguido y donde la inmediatez no permite ver a mediano plazo.

Sin embargo, si se logra hacer el esfuerzo y mirar a lo lejos podrá notarse que nada de esto casual. Es más bien, un presente forjado.