En un contexto marcado por la suba del precio internacional del petróleo y la tensión geopolítica en Medio Oriente, las principales petroleras que operan en Argentina alcanzaron un acuerdo para estabilizar los precios de los combustibles en todo el país.
La iniciativa, impulsada por YPF, fue adoptada por productoras, refinadoras y comercializadoras, con el objetivo de evitar que el aumento del crudo se traslade de manera inmediata a los surtidores. El esquema estará vigente, en principio, durante unas seis semanas desde el 1° de abril.
El entendimiento incluye a actores clave de toda la cadena energética, como las productoras Tecpetrol y Pluspetrol, refinadoras como Raízen y Trafigura, y compañías integradas como Pan American Energy.
El mecanismo acordado consiste en tomar como referencia el precio del crudo de marzo para las operaciones internas. De esta manera, mientras los productores continúan facturando a valores internacionales, las refinadoras pagan un precio anterior, generando una diferencia que se acumula y se compensará en el tiempo.
En la práctica, este sistema funciona como un “amortiguador” que permite mantener estables los precios en el corto plazo, en un escenario donde el barril llegó a superar los 100 dólares y los combustibles en el país registraron subas cercanas al 20% desde el inicio del conflicto internacional.
La decisión también responde a la caída del consumo, especialmente en el interior, donde el encarecimiento de la nafta impactó con fuerza en las ventas. Frente a este escenario, las empresas buscan sostener la demanda y ofrecer mayor previsibilidad a los usuarios.
Si bien el acuerdo no contó con intervención directa del Gobierno, se da en paralelo con medidas oficiales como la postergación de la actualización de impuestos a los combustibles, lo que contribuye a contener los precios.
De todos modos, desde el sector advierten que el esquema es transitorio y que su continuidad dependerá de la evolución del mercado internacional. Además, recuerdan que factores como la carga impositiva, los costos logísticos y el tipo de cambio siguen siendo determinantes en el precio final que pagan los consumidores.
Con este acuerdo, la industria petrolera apuesta a atravesar un contexto global incierto sin trasladar de inmediato toda la presión de costos a los usuarios, aunque parte del ajuste podría reflejarse más adelante.
