El Banco Central de la República Argentina dispuso una nueva flexibilización en las normas de encajes bancarios con el objetivo de reactivar el crédito en pesos, que se mantiene estancado desde hace varios meses. La decisión apunta a dar mayor margen de maniobra a las entidades financieras para administrar su liquidez y, en consecuencia, favorecer el financiamiento al sector privado.
A través de una disposición aprobada por el directorio, el organismo redujo la exigencia de integración diaria mínima que deben cumplir los bancos, que pasará del 75% al 65%. Este nivel había sido elevado hasta el 95% en la previa de las últimas elecciones, en un contexto de mayor presión sobre el sistema financiero.
Además, la autoridad monetaria eliminó los límites de plazos para los títulos públicos en pesos que las entidades pueden utilizar como parte de sus encajes. Con esta modificación, se amplía el universo de instrumentos disponibles y se busca facilitar la conversión de activos en liquidez regulatoria.
Actualmente, el esquema general establece que los bancos deben inmovilizar el 45% de los depósitos que reciben, de los cuales una parte puede integrarse en efectivo y otra en bonos en moneda local. Si bien este nivel sigue siendo elevado en comparación con estándares históricos y regionales, desde el Central sostienen que las nuevas medidas forman parte de un proceso gradual de normalización.
La decisión se produce en un escenario de relativa calma cambiaria, pero con señales de debilidad en el crédito en pesos, que había sido uno de los motores de la actividad económica en 2025. En ese marco, el organismo busca reducir la presión sobre las tasas de interés y mejorar las condiciones para el financiamiento.
Las modificaciones fueron oficializadas mediante la Comunicación “A” 8423 y, según indicaron fuentes del Central, se inscriben dentro de los compromisos asumidos en el programa vigente con el Fondo Monetario Internacional.
Desde la entidad consideran que estos cambios contribuirán a estabilizar el sistema financiero y a generar condiciones más favorables para la recuperación del crédito en moneda local.

