La Universidad Católica de Santa Fe atravesó horas de preocupación luego de que integrantes de su comunidad recibieran correos electrónicos con amenazas que alertaban sobre un posible ataque armado. Los mensajes, que circularon a través de cuentas institucionales, motivaron la activación de un protocolo preventivo y la intervención de las fuerzas de seguridad, aunque no derivaron en la suspensión de actividades académicas.
Según explicó la secretaria general de la casa de estudios, Claudia Gauna, los correos fueron enviados a distintos destinatarios dentro de la institución. Algunos estaban dirigidos de manera individual, mientras que otros alcanzaban a áreas completas de trabajo. En todos los casos, los receptores fueron miembros del personal y de la conducción universitaria, sin que se reportaran mensajes enviados directamente a estudiantes.
El contenido de los correos generó alarma inicial, ya que hacía referencia a la posibilidad de un hecho violento en el corto plazo. Ante esta situación, las autoridades universitarias decidieron dar intervención inmediata al sistema de emergencias 911. A partir de ese aviso, efectivos policiales se hicieron presentes en la sede para tomar declaraciones y evaluar el contexto.
La respuesta no se limitó únicamente a la capital provincial. Debido a que los mensajes también hacían alusión a otras sedes de la universidad en el interior, se desplegaron operativos similares en distintas localidades donde la institución tiene presencia, con el objetivo de reforzar la prevención y llevar tranquilidad a la comunidad educativa.
A pesar del impacto que generaron las amenazas, desde la conducción de la universidad optaron por no interrumpir el normal desarrollo de las actividades. La decisión fue sostener tanto el dictado de clases como los eventos previamente programados, evitando contribuir a un clima de mayor alarma social. En ese sentido, Gauna señaló que se buscó actuar con prudencia y responsabilidad, priorizando la comunicación con las autoridades y el seguimiento del caso.
Desde la institución también se puso el foco en el contexto general, marcado por una creciente sensibilidad ante este tipo de episodios. En los últimos tiempos, situaciones similares se han registrado en distintos puntos del país, lo que contribuye a un estado de preocupación en la sociedad. En ese marco, se interpretó que los mensajes podrían estar vinculados a este fenómeno, donde las amenazas, aunque no siempre se concretan, generan un fuerte impacto.
Las autoridades universitarias aseguraron que continuarán atentas a la evolución de la situación y en contacto permanente con las fuerzas de seguridad. Mientras tanto, el mensaje hacia la comunidad fue mantener la calma y continuar con las actividades habituales, reforzando al mismo tiempo los canales de prevención y alerta ante cualquier eventualidad.


