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Más de la mitad de los niños en Argentina vive en la pobreza y casi un 30% sufre falta de alimentos

Un informe de la UCA señala que, aunque hubo una leve mejora en 2025, persisten fuertes desigualdades: el 53,6% de los menores es pobre y crece la dependencia de la asistencia social.

22 de abril de 2026


La pobreza infantil en Argentina alcanzó al 53,6% de niños y adolescentes en 2025, según datos de la Universidad Católica Argentina, que también advirtió que casi tres de cada diez menores enfrentan problemas de acceso a la alimentación. Aunque el indicador mostró una leve mejora en los últimos años, el escenario sigue siendo crítico y evidencia problemas estructurales de larga data.

El informe, elaborado a partir de la Encuesta de la Deuda Social Argentina, reflejó además que la indigencia —es decir, la pobreza extrema— se ubicó en el 10,7%, marcando un descenso respecto de años anteriores. Sin embargo, desde la institución remarcaron que esta baja no implica una solución de fondo, sino una mejora coyuntural dentro de una tendencia histórica que continúa siendo preocupante.

En perspectiva, los datos muestran que la pobreza infantil ha crecido en el largo plazo. En 2010 afectaba al 45,2% de los menores, y tras algunos años de relativa mejora, comenzó un proceso de deterioro casi sostenido que alcanzó picos superiores al 60% durante los momentos más críticos de la última década. Si bien los indicadores de 2024 y 2025 reflejan una recuperación parcial, los niveles actuales siguen por encima de los registrados en los mejores años.

Uno de los aspectos más alarmantes es la inseguridad alimentaria. Durante 2025, el 28,8% de los niños y adolescentes tuvo dificultades para acceder a una alimentación adecuada, mientras que el 13,2% atravesó situaciones severas, con episodios de reducción o privación directa de alimentos. Este fenómeno impacta con mayor fuerza en los sectores de menores ingresos y en regiones urbanas densamente pobladas, como el conurbano bonaerense.

En paralelo, el informe destaca un fuerte incremento en la asistencia alimentaria. El 64,8% de los menores recibe algún tipo de ayuda, ya sea a través de comedores escolares, espacios comunitarios o programas estatales. Este nivel representa un récord y evidencia la creciente dependencia de los hogares más vulnerables respecto de las políticas sociales.

En cuanto a las transferencias de ingresos, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), la cobertura alcanzó al 42,5% de los niños, mostrando una leve caída en comparación con el año anterior.

Desde la UCA advirtieron que, pese a la mejora en algunos indicadores, persisten profundas desigualdades que afectan a la infancia y que requieren políticas sostenidas en el tiempo. En ese sentido, subrayaron que el desafío no solo pasa por reducir los niveles de pobreza, sino también por garantizar condiciones de vida dignas, acceso a la alimentación y oportunidades de desarrollo para millones de niños y adolescentes en el país.