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Emergencia Agropecuaria: “Hay que hablar de un plan provincial de manejo del agua”

El secretario de la Sociedad Rural de Santa Fe, Juan Carlos Pujato, exigió que la provincia tenga un plan de contingencia, más allá de los beneficios fiscales para los productores

07 de mayo de 2026


El Gobierno de Santa Fe declaró la emergencia agropecuaria en el norte provincial luego de las intensas lluvias que provocaron importantes inundaciones y pérdidas de todo tipo a mediados del mes de abril.

La medida se formalizó en respuesta a los excesos hídricos que afectaron la región, y alcanza a localidades de los departamentos de Vera, 9 de Julio y General Obligado, e incluye también distritos del departamento La Capital vinculados al cinturón hortícola de Santa Fe. La vigencia se extiende desde el 1 de abril hasta el 30 de septiembre del corriente año.

Desde la Sociedad Rural de Santa Fe recibieron positivamente la novedad, aunque exigen mayor previsibilidad y un plan de contingencia a largo plazo. El secretario de la entidad, Juan Carlos Pujato, opinó por Veo Noticias: “estamos muy preocupados por el desastre climático. Son cosas que han pasado siempre y van a seguir pasando, por eso la problemática es la falta de obras. No es solamente esta gestión, son más de veinte años de desidia, donde sabemos que pueden ocurrir estos fenómenos y no estamos preparados. La medida de la emergencia se toma con buena voluntad, porque se prorroga el vencimiento del impuesto inmobiliario, que en la práctica el productor no lo iba a poder pagar. Agradecemos la medida pero es insuficiente. Se tendría que haber hecho en los tres años de sequía que tuvimos. Tener algo de previsión y plantear qué pasaba si en algún momento llueve. Si no lo planteamos cuando cae la lluvia se arma este desastre. El productor está acostumbrado porque tiene que lidiar con las contingencias climáticas, pero los gobiernos tienen que hablar de un plan provincial de manejo del agua. Debería ser una política de estado que supere a los gobiernos”.

Según las estimaciones oficiales, la superficie impactada por el fenómeno climático abarcó cerca de 1.300.000 hectáreas, con daños severos en la producción agrícola y ganadera. Los cultivos de soja y algodón resultaron entre los más perjudicados, mientras que en el sector ganadero las pérdidas se concentran en campos bajos, con aproximadamente 430.000 cabezas de ganado afectadas.