El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las negociaciones destinadas a consolidar un acuerdo de paz entre Irán e Israel atraviesan una instancia decisiva, luego de semanas marcadas por enfrentamientos militares y una creciente tensión en Medio Oriente.
Durante una conversación con periodistas tras asistir a un partido de las Finales de la NBA, el mandatario sostuvo que ambas naciones aceptaron detener las hostilidades y que las conversaciones avanzan hacia una resolución. “Estamos en la fase final de lo que será un acuerdo muy bueno”, afirmó, al tiempo que estimó que podrían registrarse novedades en un plazo de dos o tres días.
Las declaraciones llegan en un contexto de alta fragilidad diplomática. Aunque desde abril rige un alto el fuego impulsado por la mediación internacional, en los últimos días se produjeron nuevos intercambios de ataques entre Irán e Israel que volvieron a encender las alarmas sobre una posible escalada regional.
Persisten las diferencias
Uno de los principales puntos de conflicto sigue siendo la situación en Líbano, donde Israel mantiene operaciones militares contra Hezbollah, organización respaldada por Teherán. Las autoridades iraníes consideran que cualquier acuerdo integral debe contemplar también ese frente de conflicto.
Durante el fin de semana, Irán lanzó una serie de misiles contra territorio israelí, provocando una respuesta militar por parte de Israel. Aunque posteriormente ambas partes anunciaron una reducción de las operaciones, los mensajes cruzados evidencian que la tensión sigue latente.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que la situación se encuentra contenida, aunque advirtió que Israel responderá con firmeza ante cualquier nuevo ataque. En la misma línea, el gobierno iraní sostuvo que retomará las acciones militares si considera que continúan las agresiones israelíes.
Washington busca evitar una nueva escalada
Trump redobló la presión diplomática sobre ambas partes y llamó públicamente a detener los ataques para facilitar el avance de las negociaciones. Según trascendió, incluso mantuvo conversaciones directas con Netanyahu para desalentar una ofensiva de mayor escala contra Irán.
Las diferencias entre Washington y Jerusalén también fueron reconocidas por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien señaló que si bien ambos países mantienen intereses estratégicos comunes, existen aspectos en los que sus posiciones no coinciden plenamente.
El impacto regional y económico
Mientras continúan las gestiones diplomáticas, los enfrentamientos siguen afectando la estabilidad de la región. En Líbano, ataques atribuidos a Israel dejaron al menos 14 muertos, según informaron autoridades locales, mientras que las Fuerzas Armadas israelíes reportaron nuevos lanzamientos de proyectiles contra sus posiciones.
El conflicto también repercute en el comercio internacional. La navegación a través del estrecho de Ormuz continúa condicionada por las tensiones y por las medidas de control impulsadas por Estados Unidos sobre puertos iraníes. Esta situación provocó movimientos bruscos en el mercado petrolero, aunque los precios del crudo mostraron una moderación tras las fuertes subas registradas en jornadas anteriores.
Continúa la mediación internacional
Las conversaciones diplomáticas siguen adelante con la participación de distintos actores regionales. Pakistán mantiene un rol activo en las gestiones y recientemente envió una misión oficial a Teherán para reforzar los canales de diálogo.
Por su parte, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ratificó la voluntad de su gobierno de continuar negociando y aseguró que Irán seguirá participando de las conversaciones para alcanzar una solución política al conflicto.
A pesar del optimismo expresado por Trump, el escenario en Medio Oriente continúa siendo delicado y cualquier nuevo episodio de violencia podría poner en riesgo los avances logrados hasta el momento.

