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Trump ordenó los ataques aéreos a Irán para forzar una ronda de negociaciones que permitan abrir Ormuz y cancelar el programa nuclear del régimen chiíta

El presidente de EE.UU asumió que Teherán dilataba las negociaciones para evitar una respuesta final a sus reclamos, y decidió quebrar el impasse con una profunda ofensiva que incluye blancos militares e instalaciones civiles

11 de junio de 2026


Hoy a la mañana llegó un mensaje a la Casa Blanca afirmando que Irán no tenía intenciones de negociar con Estados Unidos un acuerdo diplomático que permitiera desmantelar el proyecto nuclear de los ayatollahs y abrir el tráfico comercial en Ormuz.

La información secreta fue enviada por los negociadores de Qatar, que se encontraban en Teherán para encontrar un punto de contacto entre las exigencias de Washington y los reclamos del régimen chiíta.

El 29 de mayo, Donald Trump había retocado un Memo de Entendimiento (MOU, por sus siglas en inglés) que se había acordado entre los representantes de Estados Unidos e Irán con la intermediación de Pakistán, Qatar y Arabia Saudita.

El presidente republicano exigía que Mojtaba Khamenei -líder supremo iraní- eliminara su programa nuclear, desmantelara su sistema de fabricación de misiles balísticos y suspendiera la ayuda financiera y militar a los grupos terroristas Hezbollah y Hutíes.

Doce días más tarde, tras una sucesión de incidentes militares en el Líbano y el golfo Pérsico, Trump quebró un impasse articulado por Irán y anticipó que regresaba a la guerra contra el régimen iraní.

“Han tardado demasiado en negociar un acuerdo que habría sido excelente para ellos, ¡Ahora tendrán que pagar el precio!!!”, publicó Trump en Truth Social.

La reluctancia de Irán a negociar un acuerdo en Medio Oriente implica la reanudación de un conflicto militar que es resistido por los países del golfo Pérsico y apoyado por Israel.

Los misiles del régimen chiíta tienen suficiente autonomía y poder de fuego para golpear instalaciones civiles y bases militares en Bahrein, Emiratos, Arabia Saudita y Qatar, cuatro estados que siempre propusieron una agenda diplomática con Teherán.

En cambio, Israel considera a Irán su enemigo mortal y siempre propuso a Trump que desplegara una ofensiva que sirviera para derrocar a los ayatollahs e iniciar así una apertura institucional en el estado persa.

Trump siempre apostó por la diplomacia con Irán, y la ofensiva militar que inició hoy apunta a lograr que Mojtaba Khamenei y la Guardia Revolucionaria regresen a la mesa de las negociaciones.

Pero en la actual situación, el presidente de los Estados Unidos aparece con una estrategia geopolítica cargada de voluntarismo.

Irán no tiene intenciones de enterrar su programa nuclear, desmantelar su aparato industrial-militar y suspender el apoyo logístico a Hezbollah y los Hutíes. Al contrario, el régimen se siente fortalecido por su control de Ormuz, que afecta el comercio internacional.

La opinión pública de Estados Unidos no acompaña la guerra contra Irán y considera que es un factor clave para explicar el aumento de la canasta familiar.

Cuanto más se extienda la guerra en Medio Oriente, más complicados podría tener Trump los comicios de medio término en noviembre. Se trata de una elección clave para el proyecto MAGA.

“Si necesitamos negociar con bombas, negociaremos con bombas, y somos muy buenos en eso”, sostuvo Pete Hegseth, secretario de Guerra, antes que se reanudara el conflicto en Medio Oriente.

Las declaraciones de Hegseth ratifica la estrategia de Trump para forzar que Khamenei vuelva a la mesa de negociaciones. Ese mecanismo implica una ofensiva bélica con blancos sobre Irán y en el estrecho de Ormuz.

Teherán conoce los métodos de negociación de Trump y está dispuesto a lanzar decenas de misiles a Israel, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, que son los socios de Washington en la región.

La táctica del régimen chiíta es que los países árabes intermedien ante la Casa Blanca para atenuar los ataques de Irán y encontrar una salida diplomática a esta nueva crisis en Medio Oriente.

La tarea no será sencilla. Y la espiral bélica se puede acelerar a niveles inesperados.

Trump esperó doce días una respuesta desde Teherán, y Khamenei y la Guardia Revolucionaria no están dispuestos a satisfacer las exigencias del presidente de los Estados Unidos.

 

 

 

Fuente:  Infobae