Estados Unidos lanzó este domingo una nueva serie de ataques contra objetivos militares del régimen de Irán en medio de una escalada de tensión en el Golfo Pérsico, tras los incidentes registrados en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula una parte significativa del comercio mundial de petróleo y gas.
Según informó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la operación fue ordenada por el presidente Donald Trump y tuvo como finalidad “seguir degradando la capacidad” de las fuerzas iraníes para atacar a marineros civiles y buques comerciales que navegan por la zona.
La ofensiva estadounidense
De acuerdo con la información difundida por las autoridades militares norteamericanas, los ataques estuvieron dirigidos contra posiciones vinculadas al régimen iraní y se produjeron después de que fuerzas de la Guardia Revolucionaria atacaran un buque portacontenedores que transitaba por el estrecho de Ormuz.
Washington sostiene que las acciones buscan garantizar la libertad de navegación en una de las rutas marítimas más importantes del planeta y responsabilizar a Teherán por los recientes incidentes contra embarcaciones comerciales.
En los últimos días, Estados Unidos aseguró haber alcanzado más de 130 objetivos militares iraníes mediante el uso de municiones de precisión, en el marco de una ofensiva que se ha intensificado tras el colapso de la tregua vigente entre ambas partes.
La respuesta de Irán
La escalada se produjo luego de que la Guardia Revolucionaria iraní anunciara el cierre total del estrecho de Ormuz “hasta nuevo aviso”, una medida adoptada tras los bombardeos estadounidenses.
Las autoridades iraníes sostienen que las operaciones militares de Washington dejaron sin efecto los esfuerzos diplomáticos desarrollados durante los últimos meses y acusaron a Estados Unidos de incumplir los compromisos alcanzados en acuerdos previos.
Además, organismos vinculados al régimen reiteraron que actualmente no existen condiciones para garantizar el tránsito seguro por el estrecho, una afirmación que contradice la postura de Washington, que insiste en que la vía marítima permanece abierta a la navegación internacional.
Impacto en los mercados y preocupación internacional
La reanudación de las hostilidades generó inquietud en la comunidad internacional y tuvo un impacto inmediato en los mercados energéticos.
El precio internacional del petróleo registró una suba superior al 3% luego de conocerse los nuevos ataques y las amenazas de cierre de Ormuz, paso por el que antes del conflicto transitaba cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado.
En paralelo, distintos gobiernos expresaron preocupación por el deterioro de la situación regional. Pakistán llamó a la moderación y pidió avanzar hacia una desescalada del conflicto, mientras que Israel respaldó la decisión de Estados Unidos de responder militarmente a las acciones iraníes.
La nueva ofensiva profundiza la crisis entre Washington y Teherán y aumenta la incertidumbre sobre la seguridad en el Golfo Pérsico, una región clave para el abastecimiento energético global.


