Los vecinos de barrio Belgrano, en la ciudad de Santa Fe, volvieron a reclamar una solución ante las picadas, ruidos molestos y reuniones nocturnas que, según afirman, se repiten todos los fines de semana y en las vísperas de feriados en la zona de avenida Facundo Zuviría y Estanislao Zeballos.
Aseguran que el problema se agravó en los últimos meses y que la situación alteró por completo la vida cotidiana de quienes viven y trabajan en el sector. Los reclamos apuntan a la presencia de decenas de motos y autos con música a alto volumen, aceleraciones, maniobras peligrosas y consumo de alcohol en la vía pública durante la madrugada.
“La convivencia se quebró”
Oscar, uno de los vecinos de la zona, sostuvo que el principal problema es la imposibilidad de descansar.
“Necesitamos dormir. Todos tenemos derechos y obligaciones. Esto se transformó en un epicentro de juntadas de jóvenes. Hay familias, gente que trabaja y se levanta temprano. No entendemos el sentido de acelerar motos y autos para hacer ruido en un barrio donde vive tanta gente”, expresó.
Además de la contaminación sonora, remarcó que cada mañana deben convivir con la suciedad que queda en las veredas.
“Hay botellas rotas por todos lados. Si pasás con el auto podés romper una cubierta, que hoy cuesta una fortuna. Todos los días tenemos que salir a juntar la basura que dejan otros”, cuestionó.
Picadas, motos y alarmas que suenan de madrugada
Sebastián, otro de los vecinos afectados, describió un escenario que, asegura, se repite semana tras semana.
“Ocupan todas las dársenas de estacionamiento y la plazoleta de la esquina. Llegan más de diez autos con parlantes a todo volumen y más de 70 motos. Hacen picadas, ‘willy’, contraexplosiones y hasta juegan a ver quién logra hacer sonar las alarmas de los comercios”, relató.
Según explicó, el ruido comienza alrededor de la 1 de la madrugada y, pese a los llamados a la Policía, suele extenderse hasta después de las 4 de la mañana.
“Estamos muy cansados. Tenemos chicos pequeños y ya no sabemos qué hacer para poder descansar”, lamentó.
Apuntan a un kiosco de 24 horas
Los vecinos aseguran que el conflicto comenzó poco tiempo después de la inauguración de un comercio de 24 horas ubicado en la esquina de Facundo Zuviría y Estanislao Zeballos.
“Antes de que abriera ese local no pasaba absolutamente nada. A los pocos meses empezaron a llegar los grupos de motos y autos. Creemos que el consumo de alcohol tiene mucho que ver con lo que sucede cada fin de semana”, sostuvo Sebastián.
Oscar contó que incluso intentó dialogar con el responsable del comercio para plantearle la situación.
“Le pedí que colaborara con la limpieza y que buscáramos una solución. Él sostiene que no vende alcohol y que la basura viene de otro lado, pero las botellas, las bolsas de hielo y los vasos que quedan tirados son los mismos productos que se venden allí”, afirmó.
No obstante, aclaró que el reclamo no apunta al cierre del negocio.
“Ellos tienen derecho a trabajar, como nosotros tenemos derecho a descansar. Lo que pedimos es encontrar una solución para que las dos cosas puedan convivir”, señaló.
Reclaman más controles
Los vecinos aseguran haber realizado numerosas denuncias tanto ante la Policía como ante la Municipalidad, aunque sostienen que hasta el momento no hubo respuestas que solucionen el problema de fondo.
En ese sentido, solicitan una mayor presencia de inspectores municipales y efectivos policiales para controlar las picadas, el consumo de alcohol en la vía pública, los ruidos molestos y el cumplimiento de las normas de tránsito.
Mientras esperan medidas concretas, advierten que la situación no solo afecta la tranquilidad del barrio, sino que también representa un riesgo para la seguridad de quienes circulan por uno de los corredores más transitados del norte de la ciudad.

