Las Leonas volvieron a lo más alto del hockey mundial. Argentina se consagró campeona del mundo tras derrotar a Países Bajos por 3-1 en los penales australianos, luego de igualar 1-1 durante el tiempo reglamentario en la final disputada este sábado en el estadio Wagener de Amstelveen, en territorio neerlandés.
El equipo dirigido por Fernando Ferrara logró una remontada de enorme valor frente al seleccionado que había ganado los últimos tres Mundiales de manera consecutiva. Con esta consagración, Argentina alcanzó su tercera estrella mundial y quedó en soledad como el segundo seleccionado más ganador de la historia, detrás de Países Bajos, que acumula nueve títulos.
El partido tuvo un desarrollo parejo durante buena parte del encuentro. Las Leonas mostraron solidez defensiva y buscaron tomar la iniciativa, aunque las locales también generaron situaciones de peligro. La arquera argentina Cristina Cosentino fue determinante desde el comienzo y sostuvo al equipo en momentos clave.
Países Bajos consiguió abrir el marcador en el segundo cuarto. Yibbi Jansen, mediante un córner corto, puso el 1-0 para las locales y obligó a Argentina a ir en busca del empate.
Las Leonas no bajaron los brazos y encontraron su premio en el último período. A los nueve minutos del cuarto final, María José Granatto aprovechó un rebote tras un córner corto ejecutado por Agustina Gorzelany y convirtió el 1-1.
En el tramo final, Argentina incluso tuvo nuevas oportunidades para quedarse con el partido, pero el marcador no volvió a modificarse y la definición se trasladó a los penales australianos.
Cosentino y Cairó, protagonistas de la consagración
En la tanda decisiva apareció nuevamente la figura de Cristina Cosentino. La arquera argentina contuvo ejecuciones neerlandesas y fue fundamental para darle tranquilidad al equipo.
Argentina comenzó la serie con un gol de Victoria Granatto. Luego, Brisa Bruggesser amplió la ventaja con una gran definición, mientras que Países Bajos descontó. Un tercer intento argentino fue posteriormente anulado por un revés de palo.
Con la serie 2-1, Cosentino volvió a responder y dejó a Las Leonas a un paso del título.
La encargada de cerrar la historia fue Sofía Cairó, una de las grandes figuras argentinas a lo largo de todo el torneo. Con una brillante maniobra, convirtió el último penal y desató el festejo argentino.
Las Leonas volvieron así a conquistar el mundo, en una final inolvidable y ante el poderoso seleccionado neerlandés. La tercera estrella ya es una realidad.