La Feria del Libro de Santa Fe cerró sus puertas dejando un balance sumamente positivo tanto en afluencia de público como en movimiento económico y propuestas culturales. Organizada de manera conjunta entre la Municipalidad de Santa Fe, el Gobierno de la Provincia y Ediciones UNL, la tradicional cita cultural se consolidó una vez más como uno de los eventos más relevantes del calendario regional.
Una convocatoria que superó las expectativas
Durante las jornadas desarrolladas en la Estación Belgrano, más de 60.000 visitantes recorrieron los stands, participaron de talleres y asistieron a las diversas presentaciones de libros.
Respecto a este acompañamiento masivo, la Secretaria de Cultura de la Municipalidad de Santa Fe, Luciana Ceresola, expresó su satisfacción por los resultados alcanzados: “La verdad que estamos muy contentos los que estamos acá presentes representando a la Municipalidad, la Provincia y Ediciones UNL. Realmente ha sido una edición sumamente exitosa no solamente por la cantidad de personas que nos han visitado, más de 60.000 personas, sino también por el nivel de la oferta que hubo tanto en los stands para la venta de piezas literarias, de fanzines y de todo lo que tiene que ver con la industria editorial, sino también por el alto nivel de charlas que hemos tenido.”
La funcionaria remarcó además el fenómeno particular que se vivió en los accesos al predio: “Es la primera vez que vemos que hay cola para entrar. Teníamos que respetar el aforo y realmente había cola para entrar, así que muy agradecidos los santafesinos y todos los visitantes que se han sumado a esta Feria del Libro.”
El valor del libro y las políticas públicas culturales
En un contexto económico complejo, la respuesta de la comunidad santafesina fue contundente. El público no solo se acercó a disfrutar de la programación, sino que respaldó de manera activa a las editoriales e independientes con sus compras. “Demuestra la importancia que sigue teniendo el libro como objeto, no solamente como un objeto material, sino lo que simboliza: poder tener una historia, poder tener un concepto diferente, poder tener contenido. Y realmente el santafesino sigue comprando, invirtió a pesar de que fue fin de mes, y realmente eso nos pone muy contentos a las instituciones organizadoras”, señaló Ceresola.
Asimismo, la representante municipal enfatizó el rol central del Estado local para sostener y promocionar estos espacios de encuentro: “Como siempre nos dice nuestro intendente Juan Pablo Poletti, hacer de Santa Fe una ciudad de grandes eventos no es solamente un lema vacío, sino que estos grandes eventos tienen un contenido. Es una política pública donde los Estados y las instituciones invertimos para poder hacer llegar escritores, editoriales y también libros a precios sumamente económicos y accesibles a toda la población.”
Para finalizar, Ceresola destacó el valor simbólico de la feria en el mapa cultural del país: “Sentimos orgullosamente que la cultura sigue dando batalla y Santa Fe se constituye como un polo de cultura. Esto trasciende lo que son los gobiernos; es una institución propia de por sí, más allá de quienes la organizamos.”
Un trabajo coordinado de cara al futuro
El balance positivo fue compartido también por los demás actores organizadores, como los representantes de Ediciones UNL y el secretario de Desarrollos Culturales de la provincia, Paulo Ricci, quienes destacaron el incremento en las ventas en comparación con el año anterior y la excelente respuesta del público joven y familiar.
Con la mira puesta en las próximas ediciones y en el festejo de importantes efemérides culturales que se aproximan en la región, la Feria del Libro de Santa Fe reafirma su lugar como un espacio indispensable para la lectura, el pensamiento y la producción editorial local y nacional.